Con la digitalización de los medios y las redes sociales, cada vez hay más opciones para estar informado. Los datos pueden recorrer mayores distancias en menor tiempo y sin esfuerzo, de modo que las sociedades van quedándose sin excusas para justificar la no-conectividad. 

Incluso, podría decirse que es un requisito ‘estar al día’ para tener voz de voto en los debates y conversatorios que se presentan en la vida cotidiana; desde luego, consumir información popular no equivale a tener conocimiento de datos reales, y mucho menos útiles. Es aquí donde entra en juego la discreción, la selectividad y la capacidad para filtrar contenido de valor. 

La propuesta de TruTV, “Adam Ruins Everything”, es una oferta interesante que propone una forma divertida de solucionar este problema. Conducido por Adam Conovan, cada episodio se enfoca en una problemática central sobre la que el público general maneja ideas inconclusas, como las armas, la tecnología o y la inmigración.

De la mano de un equipo de redacción ávido, todos los episodios de “Adam Ruins Everything” citan estudios y reportajes sobre los temas que van a discutirse; además, invitados distintos aportan siempre nuevas ideas, entre ellos: académicos, profesores e individuos que trabajan con las problemáticas a ser discutidas en su entorno profesional. 

Cuando a veces parece abrumador el flujo de información, es importante el dominio de mecanismos adecuados para digerirla y procesarla. Para ello, hace falta una ética de trabajo directa y transparente, y es aquí donde la puesta en escena de Adam brilla muy por encima de los ‘late night shows’ e influencers de siempre, que dejan –a menudo– las historias a medias. La audiencia puede hallar, en cambio, a un hombre joven que destaca por su discurso honesto y directo, sin temor a herir susceptibilidades. 

Sin duda, el formato supone una opción muy válida para quienes desean estar informados pero se rehúsan a consumir producciones de TV convencionales. Es una alternativa para los más ‘rebeldes’ e incrédulos.