por Dr. Luis Kishon
drkishon@yahoo.com

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Recordemos nuevamente los ingredientes: arroz molido, harina de subproductos avícolas, harina de gluten de maíz, sebo de res conservado de forma natural con tocoferoles mixtos, maíz de grano entero, harina de soya, sabor a hígado, pescado de mar, salmón, y sigue una lista de aditivos.

Ya hemos aprendido a leer las fórmulas y sabemos que el arroz molido se encuentra en mayor cantidad en el alimento, seguido de harina de subproductos avícolas. ¿Su definición?

Acá está: “Subproductos de aves de corral. Partes limpias de las canales de aves de corral sacrificadas, como cabezas, patas y vísceras, libres de contenido fecal y de materias extrañas, excepto en las cantidades mínimas que puedan ocurrir inevitablemente en buenas prácticas de fábrica”.

“Similar a los subproductos de la carne, estas son partes del ave que no formarían parte de una canal entera en bruto, y pueden incluir las menudencias (corazón, molleja e hígado) u otros órganos internos, así como las cabezas y las patas”, termina definiendo AAFCO.

La harina de gluten de maíz es un relleno a fin de darle al alimento cierto volumen, pero no tiene valor alimenticio (y mucho menos para un felino…). El sebo de res es, en el mejor de los casos, un saborizante, eso sí, conservado con tocoferoles para que no se enrancie.

Cuando leemos “pescado de mar” y “salmón”, podemos apreciar dos cosas importantes: en primer lugar, se encuentran en el lugar 9 y 10 respectivamente, aún después del sabor a hígado que, por ser saborizante, se encuentra en una cantidad baja, es decir que la cantidad de “pescado” en el total es muy poco significativa. En segundo lugar, las definiciones para “pescado de mar” y “salmón” consisten en “la harina de las partes del pescado no aptas para consumo humano, que incluyen las aletas, la cabeza, las vísceras y la cola del pez”. De modo tal que los envases insisten en engañarnos mostrando vivaces y frescos trozos o filetes de salmón junto a frescas arvejas, zanahorias o cualquier otra verdura.

Dalmatian Sitting White Surface | Kasuma

Es cierto: reconocemos con alegría que las empresas han limitado mucho el uso en sus envases de alimentos de “anzuelos o cebos” publicitarios como los hermosos y saludables pollos o filetes de salmón, así como los magníficos trozos de carne que, obviamente, no existen en el alimento que se encuentra dentro del envase, reemplazándolos por fotos o dibujos de perros o gatos, según sea el destinatario o consumidor del alimento. A pesar de ello, aún podemos ver algunas marcas mostrando los espejismos de pescados, pollos o trozos de carne.  

Recientemente, en enero de 2019, una muy importante cadena de supermercados que comercializa todo lo imaginable para mascotas, desde alimentos hasta camas y juguetes, nos permitió enterarnos de una muy importante decisión adoptada por el directorio de la empresa: entre enero y mayo del año en curso, se han de retirar de la venta en los negocios, así como la venta en línea, todos los alimentos y golosinas para perros y gatos que contengan colorantes artificiales, sabores artificiales y preservativos.

Medida plausible que demuestra la preocupación de la empresa por la salud y la vida de los principales consumidores de los productos que venden: alimentos para perros y gatos, además de alimentos para otros tipos de mascotas, como hurones, roedores y pájaros.

No obstante, nos preguntamos:

¿cómo es posible que una empresa que con toda seguridad cuenta con un plantel de veterinarios para recibir algún tipo de asesoramiento profesional no se haya detenido al menos unos minutos a analizar los ingredientes de los alimentos que nutren a los caninos y mininos?

Alimentos que básicamente dan de comer a miles de empleados y ejecutivos con el dinero resultante de la venta de dichos engendros, cuya principal función es convertir desechos en enormes cantidades de dinero (eso sí, con nombres rimbombantes y altisonantes como “Gourmet”, “Aperitivo”, “Nutritivo”, y otros más que suenan tan vacíos como aquello de lo cual intentan convencernos).

Deberemos dejar para la próxima entrega la respuesta clave: ninguna de estas poderosas empresas produce nada de nada en sus establecimientos. 

CONTINUARÁ…