por Dr. Luis Kishon
drkishon@yahoo.com

De todas estas pruebas contundentes, apoyadas en la información brindada por la FDA, podemos obtener algunas conclusiones interesantes:

  • Los “fabricantes” de alimentos para perros y gatos acumulan billones de dólares vendiendo un producto de baja calidad a precio de oro, apoyados en campañas publicitarias que logran convencer al comprador potencial de que ese alimento, y solamente ese, es el que debemos dar a nuestras mascotas.
  • Existen innumerables datos que demuestran que las compañías que venden alimentos, en realidad, no producen nada en lo absoluto, tan solo publicitan los productos como si fueran de su elaboración. Al mismo tiempo, en caso de un llamado a retirar los productos defectuosos, las empresas simplemente ofrecen a los damnificados reembolsar el precio total del alimento comprado (cuyo verdadero costo es ínfimo), como si de ese modo pudieran compensar los daños causados a los animales.
  • En el caso del llamado a retirar los alimentos defectuosos durante el episodio de 2007, tras una demanda pública que se realizó en contra de las compañías, el juez falló a favor de los consumidores obligando a las empresas a compensar a los damnificados con algunos millones de dólares que fueron divididos por el número de animales enfermos o muertos. La cantidad total fue de más de mil dólares para cada demandante. ¿Acaso esta magra suma logró, de alguna manera, mitigar las pérdidas reales de los consumidores o “resucitar” a las mascotas muertas cuyo único pecado fue consumir un alimento dañino? El propietario confiaba ciegamente en que ese producto era lo que su mascota necesitaba.

La respuesta, obviamente, es un no rotundo. Este tipo de problemas no fueron ni serán los últimos en ocurrir, por el contrario, si consultamos al menos semanalmente el sitio web de la FDA veremos que continuamente se efectúan llamados de retirada de alimentos por distintas razones, algunas veces químicas (excesivo contenido de vitamina D, presencia de melamina o pentobarbital, u hormona de la glándula tiroides, como ya ha sucedido en numerosas oportunidades); bacteriológicas (presencia de distintos tipos de bacterias que contaminaron las materias primas antes, durante o después de su elaboración, tales como Salmonellas, Listerias, etc.) o físicas (presencia de cuerpos extraños en los alimentos, como pequeñas piezas de goma).

Orange Tabby Cat Beside Fawn Short-coated Puppy | Snapwire

Así las cosas, todo parece indicar que el consumidor es una víctima indefensa ante las garras y dientes de las compañías ocupadas de quitarle su dinero a toda costa, jugando con los sentimientos naturales de la relación hombre-mascota.

Existe un sitio web, de carácter independiente, hasta donde eso es posible, llamado http://www.dogfoodanalysis.com/ (algunas secciones pueden estar temporalmente en mantenimiento) que brinda información sobre los distintos alimentos (o marcas) para mascotas.

El consumidor puede acceder a las revisiones efectuadas sobre un producto en particular, solo es necesario escribir el nombre o marca del alimento cuya calidad se desea conocer en la barra de búsqueda. Queda el lector invitado a consultarlo.

Una de las preguntas más frecuentes con las que nos encontramos al tocar el tema de la alimentación de nuestras mascotas es: ¿qué se hace cuando nos encontramos “rodeados” y sin alternativas mejores para ofrecer a nuestros animalitos?

La respuesta se divide en dos partes: la primera es encontrar un alimento cuya fórmula contenga como los primeros cuatro ingredientes los que hablen de animales, por ejemplo: carne, pollo, harina de carne, harina de pescado, etc. Esta fórmula es más adecuada que la que presenta vegetales o granos como los primeros ingredientes, léase: harina de maíz, gluten de trigo, harina de trigo, etc. 

En la próxima entrega daremos la segunda opción.

CONTINUARÁ…