El Día de la Madre debe ser una de las fechas que más esperan las personas para agasajar y honrar al ser que las trajo al mundo. Los orígenes de la festividad se remontan a la Grecia antigua, donde se rendían honores a Rea, la madre de los dioses Poseidón, Hades y Zeus.

En los países cristianos, la celebración venera principalmente a la Virgen María, la madre de Jesucristo. El 8 de diciembre, por ejemplo, fecha en que los católicos celebran la fiesta de la Inmaculada Concepción, se festeja el Día de la Madre en Panamá.

Sea cuando sea, la tradicional fecha se ha convertido en una de las ocasiones del año más importantes para el comercio, particularmente los negocios de tarjetas, flores, chocolates, restaurantes y ventas de artículos para mujeres.

En los Estados Unidos, la primera sugerencia de creación del Día de la Madre ocurrió por el siglo XIX, cuando la escritora Julia Ward Howe organizó en Boston un encuentro de madres dedicado a promover la paz. A partir de ahí, la lucha por honrar a las madres la tomó Anna Jarvis, a principios del siglo XX, en una pequeña ciudad del estado de Virginia.

Esa lucha la ayudó a salir de una profunda depresión debido al fallecimiento de su madre, y en poco tiempo, la celebración se expandió por todo el país haciendo que el presidente Woodrow Wilson oficializara el Día de Madre como fiesta nacional, de modo que pasó a celebrarse todos los segundos domingos del mes de mayo.

Con el tiempo, otros países de distintas partes del mundo se fueron sumando a la celebración. La idea principal de Anna Jarvis era fortalecer los lazos familiares y el respeto por los padres.

Un sueño realizado, a pesar de los reveses

La fecha se volvió el tema principal de las campañas publicitarias al inicio de mayo y ganó mucho apoyo dentro de la industria de las flores y las tarjetas.

La historia que dio origen al Día de la Madres – la lucha de Jarvis por homenajear la labor de su propia madre y de otras mujeres – era el guión perfecto para impulsar aún más las ventas. Solo que a la gran responsable de la fecha conmemorativa no le gustó el rumbo comercial que se adoptó, por lo decidió boicotear la festividad.

La activista que una vez hizo campaña para la creación del Día de la Madre ahora se movilizaba para eliminarla.

Anna Jarvis, que pasó prácticamente toda su vida luchando para que las personas reconocieran la importancia y el valor de las madres, emprendió un proceso arduo para anular el Día de la Madre, pero no tuvo éxito. ‘No creé el día de la madre para tener lucro’, dijo furiosa a un reportero en 1923.

Jarvis aspiraba que ese día fuera sagrado, que conmemorara a las madres, que se esmeran por suplir las necesidades de sus hijos antes que las propias. Nunca quiso que se convirtiera en un día destinado a dar regalos costosos, como sí lo promovieron los comercios del siglo XX.

Anna Jarvis llegó, incluso, a realizar protestas contra las floristerías, que aumentaban precios en el mes de mayo, y amenazó con demandar a muchas empresas que se lucraban con la celebración. También criticó la enorme industria de tarjetas con textos impresos, alegando que la manera de demostrar el aprecio y honrar a las madres debería ser a través de cartas personales escritas a mano. 

Jarvis murió en 1948, a los 84 años de edad. Recibió tarjetas conmemorativas de todo el mundo durante años, pero nunca tuvo hijos. Y sin embargo, aquí estamos… 

¡Feliz Día de las Madres!