El Faro recomienda: El Reverendo, intersección entre política y vida privada

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Escrita y dirigida por el prodigioso Paul Schrader, El Reverendo es una película única en su estilo. Aunque el argumento gira en torno al cristianismo y la religiosidad, la cinta presenta un conflicto muy relevante en los tiempos que corren: la desesperación por el panorama ambiental y cómo deberíamos actuar en el día a día para atender esta emergencia global.

Nuestro reverendo es presentado como cínico y escéptico, un hombre religioso que ha perdido su fe y su camino en un mundo oscuro y sin esperanzas. En lo que podría considerarse “un llamado de Dios”, el reverendo conoce el caso de una pareja de feligreses con un conflicto particular: el marido quiere abortar a su hijo porque siente que es cruel e injusto traer una criatura inocente a un mundo condenado. Desde luego, la pregunta más importante –y la que se repite a lo largo de todo el filme– es: “¿Puede Dios perdonarnos por lo que hemos hecho al mundo?”.

“La sabiduría sostiene dos verdades contradictorias en nuestra mente, simultáneamente: Esperanza y desesperación. Una vida sin desesperación es una vida sin esperanza. Mantener estas dos ideas en nuestra cabeza es la vida misma”.

‘El reverendo’

Ante semejante encrucijada, el reverendo quiere responder, se ve interesado y va invirtiendo poco a poco su tiempo y energía en tratar de dar solución a un problema que involucra a toda la humanidad y refiere un futuro incierto. Eventualmente, la desesperación se convierte en un arma que usa para luchar contra las injusticias, para no quedarse de brazos cruzados y hacer algo mejor con su vida y su poder.

A lo largo de la cinta, al reverendo se le presenta un dilema adicional: la intersección de su vida pública, que incluye su activismo político, y sus intereses personales. Esto hace que pronto se vea atrapado en la curva de dos caminos: hacer lo correcto y responder a sus superiores inmediatos o atender el “grito desesperado” de un esposo y padre angustiado. 

“El Reverendo” activa el sistema reflexivo de la audiencia para hacer que meditemos respecto a nuestras intenciones y disposición como sociedad. ¿Estamos dispuestos a hacer algo distinto y poco ortodoxo para promover el bienestar de nuestro planeta? Porque la solución no es solo dar el Sí a las bolsas reutilizables o los automóviles eléctricos; incluso un hombre de “poca fe” lo sabe.