Poco a poco va acercándose la época de premios en Hollywood, los candidatos a la estatuilla dorada son reconocidos y solo queda anticipar la noche donde se reconoce lo mejor del cine californiano, de la gran taquilla y los grandes nombres del cine americano.

Lleva un siglo con nosotros esta premiación, y ya forma parte del ciclo de taquillas, cultura y público en la sociedad del entretenimiento. Pero ¿qué vemos mientras esperamos? ¿Qué hay ahora en las salas de cine del país?

La respuesta decepciona a más de uno.

Luego de la época de los grandes festivales, desde agosto con Cannes y hasta octubre con Toronto, luego de anunciar los candidatos y seleccionar los nombres premiados, justo antes de la entrega de los Globos de Oro, se viene una época del año donde los estudios y las productoras se resguardan y dan un paso atrás con los grandes estrenos, fechas conocidas por tener poco que ofrecer en el esquema grandilocuente del cine empresarial.

Markus Spiske

Como diría Martin Scorsese: “El cine es una cuestión de saber lo que está en el encuadre y lo que está fuera de él”

De enero a marzo, se vienen películas que ni campaña publicitaria manejan, algunas que no pueden siquiera funcionar como foco a otros talentos porque nos acostumbramos a olvidar lo hecho y montado en estos meses, como si fuera la oportunidad de deshacerse de aquellas cintas donde los productores no guardaban ninguna esperanza en tener éxito. Un cine que refleja el inicio de cada año como el amanecer del diciembre pasado.

Dirigir y trabajar en un largometraje sigue siendo una gran hazaña en una carrera cinematográfica y el sueño de muchos aspirantes en las escuelas de cine de todo el mundo, que esperan ser reconocidos en los círculos más deseados de este arte. ¿Quién sabe? Tal vez haya más de un diamante en bruto dentro de la cartelera de estas semanas por venir.