Hoy en día, existe una plétora de artistas latinos dominando la radio a nivel mundial y siendo miembros centrales de la música pop en los distintos géneros urbanos que muchas personas identifican con la identidad hispana. No obstante, la música proveniente de América Latina no es únicamente urbana, sino un mundo lleno de tantos sabores y ritmos que el resultado es la producción de sonidos únicos como la salsa, bossa nova, bachata, cumbia, vallenato, bolero y muchos más.

El número de artistas que logran llevar estos estilos a todo el mundo son muchos, procedentes de países distintos y con raíces multicolor, pero pocos tienen un nombre tan marcado en la música global como Carlos Santana.

Con 100 millones de copias vendidas, su banda homónima es una de las agrupaciones con mayor cantidad de ventas en el mundo, pudiendo compararse con artistas de renombre como Led Zeppelin, Queen, AC/DC y Guns N’ Roses. Pero ¿qué caracteriza a Santana? ¿Por qué gusta tanto? Para responder esto, es necesario que nos tomemos un momento para escuchar a conciencia su música, empezando por la guitarra, el elemento que más brilla entre los sonidos de la banda.

La guitarra en la música de Santana se implementó con mucha distorsión, generando sonidos oscuros jamás escuchados en la escena rock del momento, salvo por grandes exponentes como Jimi Hendrix and the Experience, The Who, Cream y Pink Floyd.

Pese a la agudeza de sus predecesores, Santana ofreció en 1969 en Woodstock un estilo que se hizo notar de inmediato, mezclando algunos ritmos y sonidos mexicanos con la psicodelia de la época.

La exhibición de talento de Santana también lleva crédito por su osadía, ya que, en lugar de una guitarra que le permitiera dar una demostración virtuosa de arpeggios y acordes, eligió una guitarra más etérea – que queda suspendida en el aire cuando es escuchada, dando pie a la melodía que interpretan los otros miembros de la banda.

La magia aquí no está en la habilidad del artista para tocar piezas complejas, sino en su habilidad de dar vida a nuevas experiencias en la música, lo cual pudo volver a hacer en 1999 con su álbum Supernatural y su mega hit Smooth, que hizo de la banda el grupo más prolífico en cualquier entrega de los premios Grammy de la historia, llevándose 9 de los gramófonos entregados en la noche.

Las tendencias nacen y mueren, son transitivas y temporales, pero la música queda grabada en la memoria para ser recordada y apreciada.

No sabemos qué sonará en la radio dentro de 10 o 20 años, pero la música que deja de sonar en ella sigue teniendo valor propio más allá del top 10 de las estaciones y los reconocimientos a las “estrellas nacientes”. En el caso de la música latina, podemos sentirnos orgullosos de asegurar que es tan diversa como lo es nuestra cultura, tanto que podríamos lanzar un dado 1,000 veces y obtener siempre un resultado distinto, una nueva melodía para degustar.

Carlos Santana celebrará los cincuenta años del festival de Woodstock y los veinte de su disco Supernatural con una gira que recorrerá Estados Unidos y Canadá. Para información adicional, visite Santana.com