Cada día son más alarmantes los peligros que nos advierten por el uso excesivo de la telefonía móvil.

Diferentes estudios refieren que los celulares parecen estar convirtiéndose en una herramienta peligrosa y silenciosa más que en un auxiliar de trabajo.

La revolución de la telefonía

El uso del teléfono celular ha ido en aumento en los últimos años debido a la variedad de oferta y precios existentes, como señala un informe del Fondo Monetario Internacional. Durante el 2016, se vendieron más de 1.500 millones de teléfono inteligentes, dispositivos que ofrecen acceso a una gran variedad de redes sociales y funcionalidades, y cada día surgen nuevas características que se integran a estos sistemas, principalmente, aplicaciones móviles que pretenden captar la atención del usuario en su totalidad.

Como resultado, se calcula que, en una familia promedio de cuatro integrantes, cada miembro posee un teléfono inteligente. Por ello es común observar a un grupo de personas o familiares en una mesa de restaurante prestando más atención al teléfono que a la persona de al lado. 

Vivimos en una época en la que desentona aquel que no tenga un dispositivo móvil, porque queda excluido de la “interacción pública”.

El curioso caso de la comunidad latina

En la comunidad hispana, y principalmente entre los inmigrantes, se puede observar un especial interés en medios de comunicación como WhatsApp y Facebook para establecer conexión directa con los seres queridos que se encuentran lejos, pero además de esto, el teléfono inteligente ha llegado para sustituir a la televisión como niñera, a tal punto que muchos padres, para ‘atender’ o tranquilizar a sus hijos, le facilitan o compran un teléfono inteligente para que jueguen, vean vídeos o simplemente tomen fotos.

Este fenómeno se extiende a la comunidad hispana en general, no solo en los Estados Unidos sino en toda Latinoamérica. Este escenario nos invita a reflexionar y preguntarnos: ¿realmente está todo bien? Por supuesto, cualquier respuesta, de por sí, puede dar lugar a una nueva polémica.

Aprendiendo a vencer la nomofobia

Está comprobado que el teléfono y su uso excesivo limita nuestra capacidad para prestar atención a quienes nos rodean, lo que puede deteriorar gravemente nuestras relaciones interpersonales si lo permitimos. Por ello, los científicos recomiendan evitar la nomofobia, o enfermedad de querer estar siempre conectados.

Algunos tips para combatir la adicción a la conectividad son:

  • Si se encuentra en una reunión familiar, intente dejar de usar su teléfono el mayor tiempo posible, pruebe colocarlo en su cartera o su bolsillo, también puede intentar colocarlo sobre una mesa o lugar dispuesto por los dueños de la casa para dejar allí los teléfonos.
  • Al llegar a una reunión familiar, una barbacoa o una fiesta, dispóngase a disfrutarla ajustando su teléfono en modo silencioso, e intente compartir hablando y mirando a las personas a la cara.
  • Evite preguntar cuál es la clave del WiFi, y busque conocer de primera fuente cómo están sus familiares y amigos hablando directamente con ellos en la reunión.
  • Aproveche los espacios de tiempo para las tareas del colegio, reforzar algunos aspectos en su formación o simplemente compartir en familia un juego de mesa, una lectura, un juego cooperativo (Pictionary, Monopoly, etc.) Esto no solo le permitirá alejarse un poco del teléfono sino que también enseñará a sus hijos que compartir en familia es importante, y que no dependen de un dispositivo para ser felices.
  • Establezca para usted y su familia un horario de forma regular para hacer uso de los dispositivos electrónicos (teléfonos, tabletas o televisores).
  • Busque formas de entretenimiento que generen aprendizajes, retos y desafíos (como las competencias deportivas), de modo que pueda inspirar a su familia a sentir curiosidad por alternativas útiles de crecimiento personal.

Si no logra combatir la nomofobia siguiendo estos consejos, entonces ¡apague el WIFI y hablen entre ustedes!