La brecha salarial de género es la diferencia existente entre el salario medio de los hombres y las mujeres, como porcentaje del salario medio de los hombres.

Dicho de otra manera, es lo que gana de menos una mujer promedio con respecto a lo que gana un hombre promedio. Existe brecha salarial cuando el valor del trabajo de un hombre y una mujer es el mismo pero el sueldo no.

Estudios de 2018 dicen que la brecha salarial en España es del 13%. Esto significa que una mujer, de media, cobra por su trabajo un 13% menos que un hombre que realiza tareas similares. Se ha reducido la brecha desde 1980, pero se ha mantenido relativamente estable en los últimos 15 años.

El año pasado, las mujeres ganaban el 85% de lo que ganaban los hombres, según un análisis del Centro de Investigación Pew sobre las ganancias medias por hora de los trabajadores a tiempo completo y parcial en los Estados Unidos. Esto indica que se necesitan 39 días adicionales de trabajo para que las mujeres ganen lo que los hombres ganaron en 2018.

La brecha salarial del año pasado fue algo menor para los adultos de 25 a 34 años que para todos los trabajadores de 16 años o más, según el análisis. Las mujeres de 25 a 34 años ganaron 89 centavos por cada dólar que cobró un hombre en el mismo grupo de edad.

¿Por qué sigue existiendo una brecha salarial de género?

Gran parte de la brecha se ha explicado con base en factores medibles como el logro educativo, la segregación ocupacional y la experiencia laboral. La reducción de la brecha es atribuible en gran parte a los logros que las mujeres han obtenido en cada una de estas dimensiones en años recientes. Sin embargo, otros factores que son difíciles de medir, incluida la discriminación de género, pueden contribuir a la actual discrepancia salarial.

En una encuesta del Pew Research Center en 2017, aproximadamente cuatro de cada diez mujeres trabajadoras (42%) dijeron que habían experimentado discriminación de género en el trabajo, en comparación con aproximadamente dos de cada diez hombres (22%) que dijeron lo mismo. Una de las formas de discriminación más comúnmente informada se centra en la desigualdad de ingresos.

MUJERES Y HOMBRES OCUPAN HOY EN DÍA CARGOS LABORALES DONDE DESEMPEÑAN TAREAS SIMILARES, SIN EMBARGO, EL SALARIO ES NOTABLEMENTE DESIGUAL Y DISCRIMINA AL GÉNERO FEMENINO

Man in Brown Long-sleeved Button-up Shirt Standing While Using Gray Laptop Computer on Brown Wooden Table Beside Woman in Gray Long-sleeved Shirt Sitting | Rawpixel

Las estadísticas son una muestra de que existe una masculinización del trabajo, debido al impacto que la vida familiar sigue ocasionando en la jornada laboral de la mujer y no al revés. De hecho, según una investigación del BID, las féminas son más tendientes a aceptar trabajos vulnerables, a tiempo parcial o de autoempleo para atender sus labores en el hogar. Esto, por supuesto, se refleja en que perciben menos remuneración debido a las condiciones precarias del cargo.

Las responsabilidades del cuidado de la familia, en particular la maternidad, pueden dar lugar a interrupciones en la vida profesional de las mujeres y tener un impacto en las ganancias a largo plazo. Aproximadamente cuatro de cada diez madres dijeron que en algún momento de su vida laboral habían tomado una cantidad significativa de tiempo libre (39%) o habían reducido sus horas de trabajo (42%) para cuidar a un niño u otro miembro de la familia.

Aproximadamente una cuarta parte (27%) dijo que había dejado de trabajar por completo para hacerse cargo de las responsabilidades familiares. Menos hombres dijeron lo mismo. Por ejemplo, solo el 24% de los padres dijo que había tomado una cantidad significativa de tiempo libre para cuidar a un niño u otro miembro de la familia.

Otra razón por la cual los hombres, en promedio, cobran más que las mujeres es que más hombres tienden a trabajar en empleos mejor remunerados. Las estadísticas oficiales respaldan la idea de que hay más hombres en altos cargos gerenciales y más mujeres en sectores con menor remuneración, como la educación y la administración. Eso significa que cuando se evalúa a la masa trabajadora como un todo y se sacan promedios, el resultado indicará que las mujeres ganan menos que los hombres.

Woman in Black T-shirt Using Laptop Computer | Eugene Chystiakov

En la última década, varios países de América Latina han aprobado leyes para proteger a los trabajadores domésticos -una función que mayoritariamente ejercen mujeres-, estableciendo un salario mínimo o un pago mínimo por horas. Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la medida ha ayudado a elevar el salario de quienes realizan esos trabajos. Sin embargo, no dejan por ello de ser comparativamente empleos con baja remuneración.

El hecho de que las mujeres se hayan incorporado más tarde que los hombres al mercado laboral hace que las mujeres ocupadas cuenten con una edad media y unos años de antigüedad medios inferiores a los hombres. Ambas variables, edad y antigüedad, están correlacionadas de forma positiva con el salario, por lo que la peor situación relativa de la mujer respecto a los hombres en estas variables genera un incremento de las diferencias salariales entre unos y otros.

Entre las medidas para eliminar dicha brecha, los especialistas señalan:

  • Incentivar la medición de las brechas salariales y avanzar hacia una progresiva mayor transparencia salarial de las empresas, tanto a nivel interno como externo.
  • Fomentar la corresponsabilidad de hombres y mujeres en las responsabilidades familiares.
  • Incrementar la participación de la mujer en los órganos de decisión de las empresas e instituciones.
  • Concienciar y sensibilizar a toda la sociedad en materia de igualdad de género.