por R. Arosemena P.
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De acuerdo con datos de la Red Nacional de Latinos (National Latino Network), una de cada tres mujeres latinas ha sido víctima de violencia doméstica al menos una vez en la vida.

Ser víctima de violencia no se limita únicamente al abuso físico o sexual, sino también a la agresión verbal y psicológica que atenta contra la integridad, moral y autoestima de las mujeres.

Los expertos indican que cualquiera puede ser víctima de abuso doméstico, no es un fenómeno restringido a un grupo étnico o etario determinado. De hecho, las estadísticas no muestran diferencias significativas entre la prevalencia de casos de violencia doméstica entre mujeres latinas y mujeres blancas o negras, aunque sí existen factores de riesgo específicos, como una baja autoestima, bajos ingresos individuales, un bajo nivel educativo, uso excesivo de alcohol o adicción a las drogas, una personalidad insegura o emocionalmente inestable…

También las creencias juegan un papel determinante, las mujeres que se rigen por un sistema paternalista donde su rol es quedarse en casa, ser sumisas ante la figura masculina o no participar de la fuerza laboral tienden a ser más propensas a convertirse en víctimas, mientras que los hombres que consideran sus derechos más importantes que los de la mujer tienden a convertirse en perpetradores.

El silencio es el peor verdugo

Una investigación publicada el pasado 21 de mayo por la Universidad Case Western Reserve vía Science Daily sugiere que las víctimas de violencia doméstica presentan un alto riesgo de ser asesinadas por sus abusadores, de acuerdo con un equipo de trabajo formado por profesionales de la justicia penal, defensores de víctimas y académicos que trabajan para prevenir la violencia doméstica y el femicidio. Estos resultados hablan a favor de la importancia de denunciar el abuso doméstico tan pronto se manifieste, a pesar de que muchas mujeres deciden guardar silencio por miedo o por la esperanza de ver un cambio en la conducta de los perpetradores.

Los psicólogos admiten que las mujeres abusadas desarrollan motivos emocionales para quedarse junto a alguien que las agrede, entre ellas, falta de apoyo externo, apego desorganizado, miedo a tomar decisiones que impliquen cambios demasiado drásticos en sus vidas, sentimientos de desesperanza, dependencia económica, ausencia de habilidades laborales…

Todo apunta a que las mujeres dependientes emocional o económicamente son el blanco perfecto para los abusadores, y que la única forma de evitar una tragedia es alzar la voz. Los profesionales en salud mental aconsejan a las mujeres víctimas de violencia doméstica recordar que el abuso no es su culpa, que no merecen ser maltratadas, sin importar lo que diga el perpetrador, y que merecen sentirse seguras, respetadas y llevar una vida feliz. Sentirse capaz de poner un alto a la violencia es el primer paso para buscar ayuda, para ello, las mujeres deben saber que existen grupos y organizaciones en todo el país que están ahí para ayudarlas sin importar cuál sea su situación actual.

Muchas mujeres llegan a sentirse completamente responsables por la salud y equilibrio emocional de sus parejas, sin embargo, los expertos aseguran que el proceso de rehabilitación de un abusador debe ser una decisión individual, y que permanecer junto a un victimario con la esperanza de que, un día, decida cambiar, es un esfuerzo tanto inútil como peligroso.

El Departamento de Infancia y Familia de la Florida cuenta con una línea telefónica de ayuda a víctimas de violencia doméstica disponible en 3 idiomas (inglés, español y creole). La línea opera las 24 horas, los 365 días del año. Para recibir ayuda, marque 1-800-500-119 o contacte a emergencias al 911.