Desde el año 2015, ha sido aún más creciente el número de investigadores que han sustituido la palabra fuga de cerebros por circulación de cerebros, y lo asocian con la migración. Este cambio nos hace ver que no se fuga el cerebro talentoso, especializado o con gran capacidad para producir dinero, sino que eventualmente vuelve para aportar valor agregado a su nación de origen.

Esta afirmación puede sustentarse en las investigaciones de Hillel Rapoport de la Paris School of Economics, donde analiza la capacidad de los inmigrantes para transferir conocimientos que pueden traducirse en una mayor productividad a largo plazo en un sector específico.

La idea de la circulación de cerebros es muy sencilla. A menudo, somos más productivos en ciertas tareas tanto por el conocimiento como por la experiencia acumulada. Una profesora de matemática es efectiva no solo porque invirtió años asistiendo a la universidad, sino también porque aprendió haciendo, trabajando en el aula, y acumuló experiencias valiosas con sus estudiantes que no pueden extraerse de los libros de texto.

Como los médicos, ingenieros e investigadores, los trabajadores de todos los sectores económicos también pueden volverse más productivos al adquirir conocimiento tácito, el tipo de conocimiento que se adquiere a través de la experiencia y la preparación. Sin embargo, este conocimiento puede ser muy difícil de adquirir en ciertas condiciones y entornos sociales, y aún más difícil de transferir.

De hecho, se cree que su transmisión a menudo requiere de la interacción humana. Por eso, la literatura económica ha descubierto una y otra vez que el conocimiento se expande por el mundo de forma muy lenta (ya que no es lo mismo conocimiento que información). Así, pues, sería natural pensar que, cuando los inmigrantes se desplazan, el conocimiento tácito también se mueve con ellos, quizás induciendo cambios de productividad en los países que los reciben.

ES CONSTANTE LA PREGUNTA SOBRE SI LOS INMIGRAnTES desempeñan un rol QUE CONTRIBUYE A expandir la canasta de exportaciones de sus países de origen y destino, LA RESPUESTA PARECER SER UN SÍ ROTUNDO.

El reciente informe “¿Cómo repensar el desarrollo productivo?”, publicado por Desarrollo en las Américas (DIA) –boletín insignia del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), cuenta la historia de cómo los chilenos, para impulsar el sector offshore de la economía, consideraron otorgar visas temporarias a trabajadores de la India, debido a que la fuerza de trabajo local chilena no tenía el conocimiento necesario para que la industria despegara. Actualmente, ocurre lo mismo con muchos venezolanos, principalmente en el sector salud (médicos que han superado todas las evaluaciones técnicas en el extranjero y han sido incorporados al sistema de salud en otros países).

Ocurre lo mismo en los Estados Unidos con la comunidad latina, Norteamérica brinda oportunidades de crecimiento personal y profesional a los hispanos, que aportan considerablemente al desarrollo económico de la nación con fuerza laboral y emprendimientos. Aún así, el objetivo de muchos es regresar un día a sus países e invertir en la economía local, hacer circular el conocimiento adquirido para demostrar que la migración no es una fuga.