Un reporte de IBIS indica que, en los últimos cinco años, la industria del coaching en los EE. UU. ha crecido un 1,6%, lo cual generó ingresos aproximados de hasta $10 mil millones de dólares en 2018. Igualmente, el número de empresas dedicadas al coaching creció un 2% el año pasado, y la cantidad de empleados aumentó un 1,0%.

Lo que para muchos psicólogos con años de trayectoria se ha convertido en una amenaza ofensiva para el gremio, ha resultado ser – para la gente – una alternativa mucho más accesible financieramente, e incluso creíble, que pagar por una cita en un consultorio psicoterapéutico.

De hecho, el acompañamiento de un coach motivacional, un coach de vida o un coach espiritual puede ofrecer resultados a corto o mediano plazo, en comparación con una terapia psicológica convencional (como el psicoanálisis), que puede exigir al cliente una rutina constante durante años antes de comenzar a notar diferencias en su forma de pensar, sentir e interactuar con el mundo.

“Un psicólogo estudia durante años para brindar soluciones reales y perdurables”

Para David, psicólogo clínico de la corriente Cognitiva-Conductual, el coaching es un engaño. Su razón de ser es similar a las imitaciones de marcas reconocidas que se fabrican en China, y jamás tendrá el mismo efecto que una terapia psicoterapéutica formal.

“A veces, ni siquiera utilizan la terminología correcta. Lo que hacen es ofrecerte un revoltijo ecléctico donde te hablan de inteligencia emocional, algunas teorías de la motivación, y de pronto pasan a hablarte de pseudociencia, como PNL, terapia con ángeles… cosas que ni siquiera han demostrado ser reales. Entonces, como te prometen resultados a corto y mediano plazo (que desde luego se obtienen porque todo funciona como una especie de secta), algunas personas van a preferir un coach antes que un psicólogo: es más económico, puede ser más cómodo y se supone que es más efectivo también”. 

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¿Puede ofrecer el coach más preparado del mundo los mismos resultados que el psicólogo más preparado del mundo? David responde con un no inmediato:

“Nunca. Un psicólogo tiene que estudiar 3, 4 o 5 años (dependiendo del país) tan solo para formarse como psicólogo general, y luego debe estudiar un poco más para especializarse. Funciona igual que con los médicos, entonces, es como si me preguntaras si un curandero puede ofrecer los mismos beneficios que un egresado de la Facultad de Medicina de un buena universidad. No estoy desprestigiando los conocimientos de un curandero, ellos son asombrosos y dominan a la perfección la sanación con plantas, pero lo que digo es que no puedes equiparar. Entonces, un coach se forma durante un par de meses y luego, si es consciente, sigue yendo a seminarios, cursos… ¡algunos son de incluso 1 o 2 días, lo cual me parece una locura! ¿Eso puede igualarse a años de estudios, diplomados y cursos que pueden llegar a durar meses? Matemáticamente, creo que no”. 

“Los coach nos enfocamos más en los resultados y menos en la teoría. Usamos lo que funciona en el mundo real”

Aunque Selina no menosprecia los largos años de estudio que acompañan la formación de un psicólogo tradicional, considera que muchos de los conocimientos que imparten en la facultad no son realmente necesarios, y que coaching viene a cubrir una necesidad creciente de “especificidad”.

“Pasa lo mismo en la facultad de Psicología que en el sistema educativo convencional: nos hacen vomitarnos de información innecesaria, información que, a veces, las personas ni siquiera comprenden. Lo que hace un programa de coaching es formarte en habilidades específicas; no es cierto que un coach motivacional pueda desempeñar el mismo trabajo que un coach espiritual, hay muchas ramas, y cada vez son más porque, a diferencia de las disciplinas ortodoxas, este tipo de campos están 100% orientados en las necesidades de las personas en el mundo real”. 

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Cuando le preguntamos a Selina si una persona puede encontrar los mismos beneficios en una consulta con un coach de vida que en una terapia psicoterapéutica, su respuesta es segura y directa:

“¿Puedes caminar igual de cómodo con unos zapatos talla 10 que con unos talla 7? Depende del tamaño de tu pie, ¿verdad? Pues pasa lo mismo con el coaching. Algunas personas van a escuchar, le van a creer y van a empatizar mejor con un coach porque lo van a encontrar menos pretencioso, menos dogmático. He tenido clientes que me dicen que renunciaron a la idea de ir con un psicólogo porque encuentran a un tipo distante y demasiado apegado a lo que él cree que es correcto. No quieres eso cuando buscas ayuda para mejorar en algún aspecto, no es para recibir ese trato para lo que pagas. Quieres alguien abierto a entenderte, y creo que esto es más fácil cuando no has pasado tantos años en la facultad, entre libros que te dicen que las cosas son así o son asá. Los coach nos enfocamos más en los resultados que funcionan en el mundo real, y dejamos la teoría como opción de consulta”.