Edward Said introdujo el término “orientalismo” en un libro homónimo. Siendo teorista literario y crítico cultural, aparte de crecer en Palestina, logró connotar una situación presente en Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos con respecto a los países asiáticos, y es la de fundamentar ideas en la sociedad que crean un concepto de exótico, lejano y atractivo a distintas culturas, englobando y creando campos académicos, sociales y convirtiendo a muchos países en un producto que se aprecia cómodamente, ignorando el trasfondo total detrás del día a día en distintas partes del mundo, ignorando las diferencias y cualidades de cada elemento por separado y las relaciones entre ellos.

Extendiéndose en otras ramas de estudios que llegaron a denominarse “Estudios post-coloniales”, esta idea donde modificamos las culturas ajenas para hacerlas atractivas, donde constantemente creamos ideas de forma indirecta que satisfacen una visión del mundo donde nunca somos enfrentados a diálogo o debate, sino que vivimos en constante absorción de aquello distinto, lo destilamos de su conjunto para comercializar y usar en un entorno dócil, siendo uno de los ejemplos más característicos la práctica del yoga y su proliferación en Europa y América.

Pawan Sharma

“Aunque, en la imaginación popular, la difusión global del yoga más allá de la India está asociada con el contracultura de los años sesenta y especialmente de los Beatles, mucho antes los yoguis de los años 60 en todo el mundo participaron en la contracultura. Movimientos en los que practicaron y difundieron sus innovadores representaciones del yoga moderno. Como era de esperar, como globalización y transnacional cultural, los productos surgieron en el siglo XIX, principalmente como consecuencia de las fuerzas socioeconómicas dominantes del mercado capitalista, los esfuerzos coloniales e industriales, y los concomitantes cambios culturales rápidos entre colonizadores y colonizados, el yoga quedó sujeto a procesos de traducción y alojamiento a medida que sus proponentes lo modernizaron activamente…”

– Selling Yoga: From Counterculture to Pop CultureAndrea Jain

Con beneficios inconclusos para la salud, y sin resultados conclusivos sobre su impacto en más de una rama, hemos aceptado y compartido la idea del yoga porque es visto y apreciado como un medio de relajación y meditación efímero, una terapia de escapismo del día a día, ignorando la naturaleza cultural y las distintas ramificaciones de la práctica espiritual que implican estos actos.

Lo hacemos manso a nuestro favor.

Este tipo de lecturas críticas se amplían y trabajan para distintos elementos de la vida diaria en el llamado occidente, invitando a los participantes inconscientes a enlazar y apreciar estas dinámicas, no como un escape lejano a nuestra realidad, sino como un elemento que compartimos con otras personas en nuestra comunidad y el mundo entero.

Así, logrando entender a los demás, nos entendemos un poco más a nosotros mismos.