La agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, ACNUR, propuso el 21 de mayo que la mayoría de los migrantes venezolanos deberían ser tratados como refugiados y estar amparados por la protección internacional prevista para esta condición. No obstante, es necesario aclarar la diferencia entre migrantes y refugiados, donde el primer grupo está compuesto por aquellas personas a las que se concede el derecho de asilo por distintos motivos (gente que huye de su país de origen para salvaguardar su vida o libertad, por ejemplo).

Un migrante, en cambio, es aquel individuo que se marcha de su país en beneficio propio, incluso si no existe una razón de peso para su desplazamiento. 

Los venezolanos que reciben la condición de refugiados obtienen beneficios que varían de un país a otro, sin embargo, algunos coinciden. En Europa, los refugiados reciben alimentación gratuita, permanencia en centros de acogida, ayuda financiera, ayuda social y financiación de vivienda. En América, quienes poseen condición de asilados tienen autorización para trabajar, aplicar a la residencia permanente y acceder a servicios de salud. 

En una publicación reciente, Alexander Betts (profesor de migración forzada y asuntos internacionales en la Universidad de Oxford) dijo que los migrantes venezolanos deben ser clasificados como refugiados. Betts lamentó la ausencia de apoyo hacia los venezolanos que huyen, en sus palabras, “del colapso económico y político” en su país. Debido a que están siendo etiquetados como “migrantes” y no como “refugiados”, la ayuda que reciben se limita principalmente a apoyo humanitario básico.

Betts recomienda que a los venezolanos que emigran se les otorgue la condición de refugiado para que tanto ellos como los países que los hospedan reciban el apoyo internacional que necesitan

Actualmente, de los 3.7 millones de venezolanos que han huido de su país, 1.1 millones están en Colombia y otros países vecinos como Perú, Ecuador o Chile. El gobierno colombiano, elogiado por Betts, está tratando de adaptar su servicio público de empleo y seguir una política de integración socioeconómica, pero los países de ingresos medios como Colombia y sus vecinos no pueden hacer mucho. Más allá de los recursos limitados de los países anfitriones, la ausencia de apoyo basado en el desarrollo para los venezolanos, según Betts, es un resultado directo de la forma en que están etiquetados:

“Describirlos como refugiados se basaría en un aparato de gobierno que hoy incluye actores del desarrollo. Pero los venezolanos están siendo etiquetados como “migrantes” y eso está configurando la respuesta de la gobernabilidad y el grado de compromiso del ACNUR y otros (grupos)”.

Querer ayudar a todos podría resultar en no ayudar a nadie

Betts sostiene que no incluir a los migrantes venezolanos en el sistema global de gobernanza de refugiados significa no proporcionarles a ellos, ni a los países que los albergan, el apoyo y la orientación adecuados. Cree que la mayoría de los venezolanos se ajustan a la definición de refugiado de la Declaración de Cartagena. La declaración permite que una categoría más amplia de personas en América Latina que necesitan protección internacional sea considerada como refugiada.

Man Sitting in Front of Bundled Bags | Jimmy Chan

La Declaración de Cartagena amplía la Convención de 1951 y la definición de Protocolo de 1967 de refugiados para incluir a las personas que huyen de sus países “porque sus vidas, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otros”.

Un portavoz de ACNUR, William Spindler, dijo que el mecanismo de solicitud de asilo en América Latina ha quedado abrumado por la situación y sugirió que los estados usen “determinaciones sobre la base de grupo” para ofrecer el estatus de refugiado, y no revisar los casos de los inmigrantes uno por uno.

Además de los que huyen de la persecución política, “hay muchos que no son perseguidos pero que se marchan debido a la inseguridad, la delincuencia y los apagones”, dijo. “No podemos decir que estas personas son migrantes económicos… En Venezuela no tienen trabajo, comida ni acceso a servicios médicos”.

La crisis se agrava mientras el país está trenzado en una batalla política. Estados Unidos y más de 50 naciones aliadas reconocen a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, como el presidente legítimo de la nación y exigen que Nicolás Maduro salga del poder. Si bien el enfoque de desarrollo para las crisis de refugiados es encomiable, estirar la definición de refugiado para satisfacer las necesidades de las personas en movimiento es una pendiente resbaladiza.

Estos esfuerzos de gran alcance podrían acabar negando la especificidad de los refugiados que huyen de la persecución. La intención de ayudar a todos podría resultar en no ayudar a nadie.