Los tabúes han existido históricamente en América Latina y el Caribe, y han marcado el desarrollo de la comunidad latina en diversos contextos. Algunos de los principales tabúes son el racismo, el machismo, lo esotérico, corrientes alternas a la religión tradicional, como la santería, y prejuicios sociales sobre temas como el matrimonio, la convivencia y la violencia.  

Con relación a la sexualidad, los tabúes sobre la orientación sexual, en especial sobre la homosexualidad, son un tema muy hablado en Latinoamérica. Según un estudio de Inclusion Matters, 83 países en el mundo penalizan la homosexualidad; de los 143 países encuestados, 128 tienen leyes que discriminan a las mujeres. Socialmente, el tema de la sexualidad no es abierto para ser discutido con tranquilidad en los países occidentales, y la homosexualidad menos. 

Un informe de la CIDH publicado en el año 2015 mostró que la violencia contra las personas lesbianas, gais, bisexuales y tranénerosg (LGBT) es cada vez más extrema. A menudo son apedreados, torturados y violados antes de ser asesinados. Los crímenes suelen quedar impunes.

El reporte refiere que casi 600 personas murieron a lo largo de América Latina por la violencia contra la población LGBT entre enero de 2013 y marzo de 2014, principalmente por razones religiosas y de formación familiar. Estos temas son sensibles y delicados para ser tratados. Hay países que tienen leyes y normativas que discriminan a las personas homosexuales y niegan sus derechos; como consecuencia, contribuyen a la formación de prejuicios que fomentan los tabúes.

¿Ayuda el marco jurídico a romper los tabúes?

Una investigación realizada por Transgender Europe, una organización no gubernamental, señala que la región latinoamericana tiene las tasas más altas de violencia contra la comunidad LGBT, a pesar de la existencia de leyes progresistas a favor de la igualdad y la protección de los derechos LGBT.

A diferencia de Estados Unidos, en América Latina las leyes sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción, el cambio de género y la lucha contra la discriminación, entraron en vigor en la década pasada. Actualmente, el matrimonio homosexual es legal en Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y varios estados mexicanos, además de la Ciudad de México. Chile y Ecuador permiten las uniones civiles.

Catorce países latinoamericanos también han aprobado leyes que prohíben la discriminación laboral con base en la orientación sexual, y en Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay, ahora es posible que las parejas del mismo sexo adopten. No obstante, a pesar de los avances, son innumerables los casos de discriminación registrados donde se ofende y se trata violentamente a los personas homosexuales.

Superando barreras y tabúes

Para Javier Corrales, profesor de ciencias políticas en el Amherst College, hay tendencias positivas en la región. Aunque la violencia está aumentando, las víctimas ahora están más cómodas hablando en contra de sus agresores.

Un caso particular es Venezuela, que encabeza la lista de países donde no se han reconocido lo suficiente los derechos de la comunidad LGBT. Las parejas del mismo sexo no tienen protección o derechos bajo la ley venezolana, y actualmente no hay mecanismos para que una persona transgénero o transexual cambie su nombre y género en documentos legales.

Un informe de 2015 elaborado por asociaciones venezolanas LGBT para las Naciones Unidas concluyó que los miembros de la comunidad “viven constantemente situaciones de discriminación” y que la falta de protección para los ciudadanos LGBT “los hace ciudadanos indefensos en un ambiente de crecimiento alarmante de homofobia y transfobia”.

En ese sentido, la familia juega un papel preponderante por ser la primera institución socializadora para los niños, es allí donde se forman los valores, las ideas del mundo y las percepciones de la realidad. 

Raíces culturales y religiosas

Las iglesias católica y evangélica también juegan un papel importante en la formación de la opinión social y política en la región.

Estas iglesias cristianas tienen puntos de vista similares sobre la homosexualidad, aunque hay diferencias notables. Ambos se oponen a la homosexualidad, pero el clero católico tiende a oponerse menos a los estatutos que combaten la discriminación que el clero evangélico, según el profesor Corrales.

Los activistas indican que los jóvenes LGBT latinoamericanos también continúan luchando contra una cultura de machismo y sexismo en todo el continente. Los niños y los hombres son empujados a ser viriles y, las mujeres, a ser sumisas a sus maridos y actuar muy femeninas.

¿Está desapareciendo el tabú de la homosexualidad?

Es fácil observar que las leyes por sí solas no lograrán derrumbar los tabúes en torno al tema de la homosexualidad. El panorama en América Latina es alentador, pero todavía hay mucho por hacer para lograr un equilibrio en la sociedad que permita a todos disfrutar del progreso y derechos individuales.

En la región, la opinión pública parece estar cambiando hacia la tolerancia. Una encuesta realizada por ILGA mostró que el 81% de las personas en América no tienen preocupación por la sexualidad de sus vecinos.

El activismo LGBT también está en aumento. Cada vez más activistas han tomado las calles para defender sus derechos y exigir investigación y castigo para los crímenes contra las personas LGBT. Esto, con los avances que realizan diferentes comunidades y estados para establecer leyes y normativas que protegen los derechos de las minorías, conforma la principal herramienta para lograr cambios significativos. 

Las leyes deben acompañarse de acciones por parte de las diferentes organizaciones y comunidades que han apoyado su creación. Es necesario llegar a las escuelas y núcleos familiares con campañas que sensibilicen sobre el tema de la sexualidad y su diversidad, especialmente entre los latinos.