Ramón y Mariela Tejeras, él uruguayo de nacimiento y nacionalizado venezolano, Técnico en Instrumentación, y ella venezolana, Ingeniera Química egresada de una de las universidades con mayor prestigio en su país, llegaron a  Houston (Texas) un 19 de marzo del año 2004 con sus dos pequeños, de 4 años y 1 año y medio.

Llegaron con $100 dólares en el bolsillo, con una promesa de trabajo en una empresa petrolera y muchas ganas de surgir. Ambos tenían experiencia en el mundo petrolero, ella había estado vinculada directamente con la filial de petróleos más reconocida en Latinoamérica en esa época, y él había tenido experiencia en una outsourcing que trabajaba para la misma empresa. La compañía tramitó solo la visa de trabajo de Mariela, y su esposo llegó como dependiente.

Hoy, Mariela y Ramón nos cuentan su historia como inmigrantes después de 15 años. Toda la familia cuenta con nacionalidad americana y con grandes aprendizajes para la vida, una vida en plenitud. Nos cuentan cómo superaron la depresión, el papel del apoyo familiar y la resiliencia como método para enfrentar la adversidad.

¿Cómo se siente ser inmigrante en Estados Unidos?

Hoy en día nos sentimos bien, sentimos que estamos tranquilos y seguros. Para el momento de venirnos, en Venezuela no teníamos cultura de inmigrantes y nos tocó aprender a los golpes. Emigrar no es fácil, son costumbres diferentes, pero, si quieres surgir, debes adaptarte porque si no te vuelves loco.

¿Cuál fue uno de sus primeros aprendizajes?

Aquí todo se maneja con un score de crédito. Debes pagar altas tasas de interés al principio para que el score aumente. Debes tener tu score de crédito bien por si lo necesitas. (En cuanto a) las tarjetas de crédito, nosotros no vimos el daño que nos hacía endeudarnos y después sufrimos las consecuencias.

¿Qué ha cambiado en sus vidas?

Nos tocó cambiar el estilo de vida, el estilo de pensar, hemos cambiado la forma de invertir el dinero. En este país, las prestaciones sociales son dinero libre de impuestos, por lo tanto, te lo quitan antes de cobrar los impuestos. La práctica financiera de la mayoría es colocar el dinero en fondos mutuales para que crezcan en la bolsa. Hay programas que permiten a los jóvenes reunir dinero en prestaciones sociales para retirarse a los 30 años.

¿ Qué errores siente que cometieron como inmigrantes?

No tener mentalidad de escasez, hizo que gastaramos más dinero y compramos cosas que no necesitábamos. Hicimos muchos gastos (y luego) nos vimos complicados cuando estuvimos desempleados un tiempo. En vista de que se gana en dólares, se gasta en dólares, hay que ser cuidadosos.

¿Qué habilidades los ayudaron a entrar y quedarse en los Estados Unidos?

Llegar con una oportunidad de trabajo y ser ingeniero en los Estados Unidos es una fortaleza. Esta fue una bendición que nos abrió las puertas. En lo personal y familiar, nuestras habilidades fueron que nunca nos dejamos vencer, nunca miramos atrás. Nuestro espíritu de lucha, nuestras ganas de salir adelante, nos llevaron a buscar alternativas, a mantener una actitud positiva ante la vida. El percatarnos y ser conscientes de que la vida no es lo que te pasa sino como asumes lo que te pasa (una frase de Carlos Fraga).

Comprendimos que, cuando estamos mirando a los Estados Unidos como un lugar para vivir, se convierte en algo más que Disney World.

Mariela nos cuenta, ya un poco más en intimidad, que su esposo estuvo algún tiempo deprimido porque al llegar como dependiente no podía obtener una visa de trabajo, así que tuvo que despojarse de los títulos y el ego para realizar trabajos de jardinería, reparaciones en casas de vecinos y, muchas veces, se sentía mal por no tener un trabajo estable. La pareja tuvo que buscar ayuda psicológica y comprender juntos que la depresión es un asunto serio y que debían manejarlo en equipo.

“Comprendimos la gran fortaleza que teníamos como familia, donde, a pesar de las dificultades, debemos remar juntos. Actualmente, la depresión a veces llega de nuevo y se tienen herramientas para evitar que nos agobie o invada la tranquilidad de la familia”. 

Family / Cortesía de Pexels

En cuanto a consejos para los latinos que contemplan la posibilidad de emigrar a los Estado Unidos, los Tejeras recomiendan:

  • No dejarse llevar por la ansiedad de comprar. Cada vitrina es una tentación, hay que saber priorizar.
  • Evitar gastar más de lo que se tiene.
  • Comprar ropa en sitios de ofertas (como Ross Dress for Less).
  • Comprar ropa de invierno en verano.
  • Ahorrar.
  • Comprar carros usados en buen estado en lugar de carros nuevos excesivamente costosos, pues tendrás cuotas e intereses que rebasan tu presupuesto.

Mariela recuerda entre risas que el primer diciembre en Estados Unidos compraron bicicletas para sus dos hijos en una tienda de renombre. Cuando iban de regreso, vieron bicicletas idénticas en una tienda de empeños en menos de la mitad del precio.

El portal BBC informó en enero de este año que, de los más de 325 millones de habitantes de los Estados Unidos, casi 59 millones son de origen latino, el 18% de la población. La familia Tejeras vive hoy en la tercera ciudad con mayor población latina según la Oficina de Censo de Estados Unidos.

La experiencia de los Tejeras nos permite ver que hay temas delicados en los Estados Unidos. El cumplimiento de las normas y leyes, como pagar impuestos, conservar un óptimo score de crédito para adquirir bienes, servicios y acceder al sistema de salud… en todo esto se debe concentrar una familia de inmigrantes.

“Vivir en los Estados Unidos es toda una experiencia positiva que nos ha permitido crecer en familia y tener un futuro planeado para nuestros hijos”.

Esta entrevista fue autorizada por los participantes, sin embargo, los nombres fueron cambiados para respetar su privacidad.