por Dr. Luis Kishon
drkishon@yahoo.com

Yes este, entonces, el momento: cuando estamos observando el envase con el alimento, en el que confluyen en el mismo lugar las definiciones de AAFCO y la publicidad recalcitrante de las productoras para hacernos testigos (y víctimas) de uno de los mayores engaños en la historia de la publicidad. 

En el envase nos encontramos con la mejor prueba. Tomemos como ejemplo cualquier alimento balanceado para perros y leamos qué contiene.

Veamos

Una marca de alimento para perros muy popular, especialmente por su bajo precio –que en general es sinónimo de poco valor nutritivo– muestra en la cara delantera de la bolsa un atractivo bistec con su hueso en forma de T junto a un (no menos atractivo) dorado y jugoso pollo. El nombre del alimento es SABOR A BISTEC Y POLLO.

Si hemos de creer que el productor es lo suficientemente honesto como para decirnos que el alimento que compramos contiene lo que figura en la foto del envase, podemos dormir tranquilos sabiendo que nuestro perro ha de recibir nada más y nada menos que alimento que contiene un delicioso bistec acompañado del exquisito pollo, ¿verdad?

¡¡Falso!! Leamos lo que el mismo productor declara como ingredientes del alimento, en la cara trasera de la bolsa y en letras pequeñas:

“Harina de maíz amarillo, harina de carne y hueso, harina de soja, grasa animal, harina de subproductos de aves de corral (fuente de sabor a pollo), harina de gluten de maíz, sabor natural, sal, cloruro de potasio, sabor natural de bistec…”, y continúa una larga lista de aditivos, conservantes y demás etcéteras.

La definición de harina de carne y hueso, según AAFCO, es: “producto elaborado a partir de tejidos de mamíferos, incluido el hueso, que excluye cualquier contenido de sangre, pelo, pezuña, cuerno, piel, estiércol y rumen agregados, excepto en las cantidades que puedan ocurrir inevitablemente en buenas prácticas de procesamiento”.

Home and family vector / Cortesía de Rawpixel

Obviamente, decimos nosotros, esos “tejidos” no serán jamás tejidos de “calidad” o de cierto valor económico, sino que serán todo aquello que no se considera apto para el consumo humano, como tejidos afectados por hematomas, abscesos, tumores de todo tipo, etc., que se han descartado de la línea de consumo para humanos, incluyendo vísceras como el corazón, riñón, pulmón y demás, afectadas por lesiones evidentes al ojo del inspector y que este descarta o confisca.

De acuerdo con las regulaciones vigentes, se declara la fórmula siguiendo un orden de mayor a menor, es decir que el primer ingrediente se encuentra en mayor cantidad en el alimento que compramos a nuestros perros; el segundo, algo menos, y así se continúa en orden descendente.

De esta lista parcial, aprendemos que la harina de maíz amarillo es el primer y más abundante ingrediente en nuestro ejemplo, seguido de la harina de carne y hueso (cuya definición hemos visto), seguida muy cerca de la harina de soja, la grasa animal y la harina de subproductos de aves de corral que, según AAFCO, consiste en: “partes limpias de las canales de aves de corral sacrificadas, como cabezas, patas y vísceras (es decir, lo que ningún humano consumiría) libres de contenido fecal y de materias extrañas”.

“Pe…, p…, pe…, pero…”, dirá el sobresaltado comprador, “¿y el bistec? ¿Dónde está el bistec para mi perro?” La respuesta es que no está, no estuvo y nunca estará.

Regresemos por un instante al frente del envase y leamos, dice: “SABOR” A BISTEC Y POLLO, al lado de ambas fotos que hemos mencionado antes. Lo que el comprador está recibiendo es, además de las fotos, básicamente harina de maíz mezclada con harina de carne y hueso (en menor cantidad que la primera) y sabores (que realmente nadie imagina a qué saben) a bistec y a pollo.

No olvidemos que las fotos en la parte delantera del envase son los mejores vendedores de estos alimentos, ya que son lo primero que el público ve y muy pocas personas se detienen a leer los ingredientes. 

Es decir, en resumidas cuentas, que las fotos engañan con toda la intención, ya que lo que figura en el envase no es lo que se encuentra en el producto, a pesar de que el productor nos advirtió por medio del nombre del alimento que estamos comprando sabores y no verdades.

CONTINUARÁ…