Actualmente, el movimiento feminista y las prácticas feministas se han visto sometidas más que nunca a una infinidad de críticas y malas interpretaciones. Ante la lucha, es necesario aclarar el lenguaje que se utiliza para hablar sobre este asunto.

El sexismo es la discriminación basada en cuestiones de sexo o género. El término también alude a los prejuicios y a los estereotipos que pesan sobre mujeres u hombres por las condiciones que se atribuyen a cada sexo.

El feminismo, en cambio, es un movimiento social que exige la igualdad de derechos de las mujeres frente a los hombres.

Son términos distintos, pero de alguna manera se correlacionan. A pesar de que el sexismo perjudica a ambos sexos, las víctimas son principalmente las mujeres. Gracias a esto, la oleada del feminismo inicia a principios del siglo XVIII y perdura hasta la actualidad.

Algunas conquistas de los movimientos feministas han sido el acceso a la educación, el derecho al sufragio, la protección de los derechos sexuales y reproductivos, entre muchos otros elementos vinculados a los valores ciudadanos y democráticos.

El feminismo lucha por la equidad de género. Busca que exista la libertad y la posibilidad de elegir y ejercer la voluntad propia. Es necesario que, a nivel global, se entienda que el feminismo no busca destruir al hombre ni destituirlo. Sin embargo, muchas de las manifestaciones que se autodenominan “feministas” se han desviado del propósito inicial. Han buscado denigrar al hombre por el simple hecho de pertenecer al sexo masculino.

Es ahí donde surge el sexismo.

Group of Women and Men Standing on Gray and White Concrete Floor | Nappy

Las personas “feministas” que condenan el hecho de que una mujer no trabaje y se dedique al hogar porque así lo decidió, tampoco son feministas, ya que el feminismo no va en pro de que todas las mujeres sean independientes económicamente, sino en pro de que exista la posibilidad real y legal de elegir y se respete a las que deseen ser sumisas a la ideología patriarcal o dedicar sus vidas al cuidado de la familia.

En cuanto a la frecuencia con la que se ejercen prácticas anti-feministas en nombre del feminismo, no puede hacerse mucho al respecto, pues en este movimiento, como en muchos otros a lo largo de la historia, el entendimiento humano se ve afectado tanto por su propio criterio como por la mala o nula información.

Únicamente es deber de las personas feministas informar y enseñar puntualmente lo que realmente predican y lo que trata de lograr el movimiento. Fuera de esto, existirán siempre detractores que consciente o inconscientemente no actúan a favor de lo que supuestamente predican.

La lucha del feminismo no está cerca de terminarse, pues aunque los derechos de las mujeres están ahora plasmados en documentos formales y legales, es difícil transformar de raíz los motivos y razones en la memoria colectiva para que el feminismo sea naturalmente aceptado y defendido.