La Ciudad y Los Perros, publicada en 1963, es una de las grandes obras recordadas no solo en Perú, país de donde procede el autor, sino en el resto de Latinoamérica.

El libro forma parte de todo un periodo de destacadas obras y escritores a lo largo y ancho del continente, llamado “Boom Latinoamericano”. La relevancia de esta obra, aun así, corre el riesgo de ser relegada a segundo plano o no llegar a ser comprendida por un público amplio, a pesar de las millones de lecturas y discusiones que seguramente han tenido lugar en los círculos literarios de todo el mundo.

La narrativa no lineal de La Ciudad y Los Perros va saltando en el tiempo y el espacio, conectando distintos personajes a través de un mapa de emociones que supera la típica relación directa entre actos y decisiones.

La obra se desarrolla en una Academia Militar donde solo hay hombres, y va relatando las vivencias de los estudiantes tanto dentro como fuera de la institución. Sus aspiraciones, sus vidas, sus ocurrencias y sus pensamientos son plasmados en el papel pintando un retrato complejo, no solo de la época, sino de una constante presente en todos los países de la región: la figura militar.

Cadetes militares en 1950: los cadetes se paran en semicírculo alrededor de su oficial al mando mientras reciben instrucciones en la ‘Escuela Militar’ de Santiago de Chile. (Foto de Charles Fenno Jacobs / Three Lions / Getty Images)Embed from Getty Images

Así, la novela se convierte en algo más que un drama complejo sobre crecer o las responsabilidades, para transformarse en una dura crítica al estilo de vida inculcado en las escuelas militares y el legado que deja este en los individuos y en la sociedad.

La historia describe cómo los estudiantes sostienen relaciones con una gallina que luego se comen, así como la planificación del robo de un examen para obtener mejores resultados en una prueba futura

La obra relata cómo a los alumnos nuevos les llaman Perros, porque los obligan a pelearse entre ellos a cuatro patas, con mordiscos y rasguños, amarrados con una correa y gruñendo como parte de una iniciación a la vida militar.

Machismo, depravación, vicio y vagabundería están a la orden del día en la institución descrita en esta obra, y también en el mundo real, siendo un secreto a voces cómo los estudiantes trafican cigarro y otros bienes dentro de las instalaciones o cómo mantienen relaciones con prostitutas siendo todavía menores de edad.

El protagonista, un reflejo del joven Vargas Llosa, es un muchacho adepto a la escritura a quien llaman poeta, porque se gana la vida escribiendo cartas y poesías a sus compañeros que luego dedican a otras personas.

El libro tiene escenas fuertes, pero en el propio estilo y estética de la trama, la crudeza de los eventos no es narrada al detalle sino expuesta en formato de crónica, cómo si vieramos la realidad desenvolverse ante nosotros. El lector puede entender fácilmente que lo relevante no son las cosas que ocurren, sino lo que esas cosas significan y cómo esto conlleva un retrato amplio de toda la narrativa.

La obra es una tragedia latina sobre una realidad latina.