La participación de la mujer en todos los espacios de la vida social es evidente en la actualidad, sin embargo, hay contextos donde ha sido más difícil porque, tradicionalmente, se cree que son espacios reservados para los hombres. Este es el caso de la política, donde la participación de la mujer es relativamente reciente en la historia moderna.

El hecho más significativo lo encontramos en el año 1966, con la llegada de Indira Ghandi a la jefatura de gobierno de la India, quien más adelante sería considerada la líder más popular del tercer mundo. Al igual que Indira Ghandi, también encontramos otras mujeres conocidas internacionalmente como Margaret Thatcher, ex primera ministra de Inglaterra; Isabel Perón, expresidenta de Argentina; Michelle Bacheletexpresidente de Chile; Violeta Chamorro, expresidenta de Nicaragua.

Después de uno de los logros más destacados a nivel político para las mujeres, como fue el derecho al voto (que sin lugar a dudas aceleró su actuación e intervención en las esferas de toma de decisiones), el proceso de integración de las mujeres a la política se ha visto favorecido por el desarrollo social, político y económico. Específicamente en el ámbito político, las mujeres, y sobre todo las latinas, han participado activamente en la conformación de movimientos sociales estudiantiles e indígenas, desde donde pueden exponer y plantear sus demandas al estado.

No obstante, un estudio realizado en Honduras expuso los principales obstáculos a los cuales se enfrentan las mujeres en la política:

  1. La existencia de una cultura política discriminatoria en gobiernos y partidos políticos.
  2. Escasa valoración de las capacidades y aportaciones de las mujeres al ejercicio del poder político.
  3. Falta de programas que promuevan la participación de las mujeres.
  4. Mayor dedicación de las mujeres al cuidado de la familia, el ser sensibles a los problemas.

Estos obstáculos pueden tomarse como referencia para comprender la necesidad de promover la igualdad en países de América Latina con trayectorias machistas donde la política es dirigidas por hombres. Sin embargo, todo se convierte en un mito cuando vemos el destacado protagonismo de la mujer en las luchas contra las dictaduras en los años sesenta, setenta y ochenta sin respaldo de sus parejas.

En este sentido, los obstáculos requieren disminuirse o eliminarse, por ello, las mujeres han conseguido en sus largas luchas el respaldo de diferentes organizaciones mundiales, multilaterales y financieras, como el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (ONU), siendo estas intermediarias para introducir reclamos que permiten a la mujer acceder a espacios políticos.

De hecho, Kofi Annan se comprometió ante el Consejo de Seguridad de la ONU a dar mayor igualdad de voz a las mujeres en las decisiones del Consejo. Igualmente, han surgido organizaciones encargadas de defender los derechos de las mujeres como la Comisión Interamericana de la Mujer (CIM), que han ejercido presión en los países del continente para crear un marco legal que proteja y garantice cuotas de participación dentro de organismos estatales.

Women / Cortesía de Pexels

En las últimas dos décadas en Latinoamérica, ha habido importantes avances en lo que a promoción de la participación política de las mujeres se refiere. Es así que, de los 18 países latinoamericanos, 16 han puesto en funcionamiento algún mecanismo de acción afirmativa orientado a incrementar la participación de las mujeres en las listas electorales; además, 5 países han aprobado la paridad: Bolivia, Ecuador, Costa Rica, México y Nicaragua. 

Según IDEA, que a pesar de que el porcentaje promedio de mujeres parlamentarias en la región en 2017 fue de 28.1%, ocupando el segundo lugar en lo mundial, aún no se logra superar el 30%. Ese promedio encierra grandes diferencias en la representación parlamentaria en Cámara Baja o única entre los diferentes países de la región.

Por un lado, encontramos 4 países en los que el parlamento tiene más del 40% de mujeres electas: Bolivia, México, Ecuador, y Nicaragua, donde se ha aprobado la paridad y alternancia en listas electorales. Esta desigualdad no es exclusiva de los puestos de elección popular pues también persisten dentro de los partidos políticos, organizaciones que son pieza clave para el impulso de una mayor presencia de mujeres en espacios de toma de decisión.

En Estados Unidos, la mujer poco a poco ha librado luchas importantes y se han establecido organizaciones para contribuir a la calidad de vida de todas, ejemplo de ello lo representa Sara Manzano-Díaz, quien marcó la pauta de la Cumbre de Mujeres el pasado 2 de noviembre 2018, una celebración de las latinas y mujeres líderes que ofreció una descripción detallada de la situación actual de las hispanas en los EE.UU. La cadena BBC Mundo publicó el 7 de noviembre una reseña sobre Alexandria Ocasio-Cortez, la socialista latina que se convirtió en la mujer más joven (29 años) de la historia en ser elegida para el Congreso.

Ocasio-Cortez protestó en la frontera con México contra la separación de niños de sus padres inmigrantes indocumentados bajo la política de “tolerancia cero” de Trump, desarrolló una campaña en la que apeló a las bases con un programa que incluyó la abolición del servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), universidad gratuita y sanidad pública. Por su parte, Verónica Escobar y Sylvia García, ambas de origen mexicano, serán las primeras mujeres latinas en representar a Texas en la Cámara de Representantes; Debbie

Mucarsel-Powell será la primera ecuatoriana en tener un escaño en la Cámara al derrotar a Carlos Curbelo en un distrito de Florida donde el 70% de los residentes es de origen latino y casi la mitad nació fuera de EE.UU. …

En fin, el Congreso de los Estado Unidos tiene una significativa representación demócrata latina e incluso hay quienes piensan que la mujer latina e inmigrante ofrece al país el mejor liderazgo posible para un mejor futuro. Finalmente, las mujeres constituyen el motor principal del progreso social y económico inmigrante y el empoderamiento de la comunidad Latina.

El columnista Raúl Lometi (2017) afirmó que “la visión tradicional de la familia hispana se ha centrado equivocadamente, por generaciones, en hombres, pero en los Estados Unidos de hoy, las latinas representan cada día más el salario principal y la encargada de la toma de decisiones del hogar moderno”. Lo más importante es que en ellas está el llamado “sueño americano”, que crece para representar un sueño que también incluye a la comunidad y sus familias en sus países de origen.

El sueño americano también incluye una pregunta: ¿estamos preparados para ver una mujer Latina al frente de la presidenta de los Estados Unidos? La respuesta debe ser clara y contundente: sí.