por R. Arosemena P.
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De acuerdo con el Índice Global de Emprendimiento y Desarrollo publicado en 2017, los Estados Unidos ocupa la posición número uno (1) entre ciento treinta y siete (137) países en materia de ecosistemas aptos para el emprendimiento. Esto incluye una mezcla de actitudes sociales y gubernamentales, recursos de conectividad, enlaces de transporte e infraestructuras operantes que facilitan la innovación y el crecimiento de la productividad.

Vivir en un país saludable en términos de aceptación y apoyo a los emprendedores es una oportunidad que las personas no deberían dejar pasar fácilmente, y mucho menos los latinos.

Un reporte publicado por la Escuela de Negocios de Stanford en colaboración con la Red de Acción de Negocios Latinos dejó un muy buen sabor de boca para la comunidad latina, que podría estar consolidándose como el sector poblacional más importante para el crecimiento económico del país.

De acuerdo con el estudio, los empresarios latinos están creando empresas cincuenta (50) veces más rápido que cualquier otro grupo demográfico, convirtiéndose poco a poco en una parte cada vez más grande del mercado total de la nación.

Imagen CC0 Helena Lopes

En 2015, el producto interno bruto (PIB) producido por todos los latinos en los Estados Unidos fue de $2,13 billones de dólares. Las investigaciones sugieren que si la brecha de oportunidades (es decir, la cantidad de ingresos anuales de negocios latinos en comparación con negocios no-latinos) disminuyera, veríamos beneficios en la economía nacional por más de $1.47 trillones de dólares.

Este es el potencial que tiene el emprendimiento latino para contribuir al desarrollo del país, y es esta la razón por la que los Estados Unidos necesita a sus latinos bien educados, competentes y con la visión de aspirar a algo más que un puesto asalariado.

El capital no puede ser una excusa para los latinos

A pesar de que el aumento de negocios latinos ha desplazado el índice de emprendimiento de todos los demás grupos demográficos, los empresarios latinos son también quienes reciben menos apoyo de las instituciones financieras, en comparación con los blancos y los asiáticos.

Según la Escuela de Negocios de Stanford, sólo el 6% del capital total de inversión que utilizan los latinos para fundar una start-up proviene de préstamos bancarios, mientras que el 70% de los fondos corresponde a ahorros personales.

Afortunadamente, existe un sector creciente de instituciones sin fines de lucro que ofrece apoyo financiero a los latinos. Una de las más grandes es Accion, financiada en parte por subvenciones del gobierno y entidades como JPMorgan Chase & Co., Fifth Third Bank, Goodwin Law, MetLife Foundation y Samuel Adams.

Los bancos y el Departamento de Tesoro respaldan este tipo de organizaciones porque saben que los emprendimientos latinos son extremadamente importantes para el desarrollo del país y la fuerza laboral. Una nueva empresa provee a la nación cientos de puestos de trabajo, contribuyentes, depositantes y consumidores, todo lo que se necesita para una economía robusta.

También existen alternativas de negocios de baja inversión que representan buenas opciones de emprendimiento para los latinos. Algunas de estas tendencias apuntan a ser un boom a medida que más personas se suman al interés por la adopción de estilos de vida saludables y el cuidado del medioambiente.

Entre las ideas de emprendimiento de bajo riesgo que suman mayor apogeo están los productos de aseo e higiene personal ecológicos, los servicios y productos de aseo para mascotas, servicios de marketing y asesorías por internet y las consultarías ambientales o verdes, que inspiran y orientan a las compañías en el proceso de disminuir la contaminación por residuos utilizando métodos innovadores de reciclaje.