“NO EXISTEN LAS OFERTAS”

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Hace unos días, una “promoción” se expandió en tiempo récord a lo largo y ancho de la red: para celebrar su aniversario, IHOP estaría ofreciendo por tiempo limitado pilas de pancakes por $0.60 centavos, una oferta irresistible para los amantes de la tradición.

El neuromarketing sabe muy bien el efecto que tienen en nuestro cerebro las palabras oferta, descuento y promoción. Pocas cosas son tan placenteras como una oferta especial de artículos para el hogar donde realmente parece que nos estamos llevando el premio gordo… pero ¿puede algo que parece tan cierto ser una simple ilusión?

“La empresa siempre gana, si no, quiebra”

Yolanda tiene un pequeño negocio de venta de postres; ha sido comerciante toda su vida y está segura de saber perfectamente cómo funciona el mundo empresarial. En cuanto a las ofertas, asegura, “no existen”:

“Piensa si de verdad existieran las ofertas, hay algunas que te dicen que si compras un producto te puedes llevar dos, o si compras tres te puedes llevar cuatro. Hay otras (ofertas) que te dan unos descuentos del 50, 60 por ciento… Es cierto que eso se lo podría permitir una empresa muy grande, con una solidez económica, pero esa empresa también tiene otros gastos: le tienen que pagar a los empleados, tienen que cubrir los servicios de energía, más los implementos que necesitan para funcionar y el mantenimiento de esos equipos, las demandas que a lo mejor les puede hacer un cliente por ahí…  Entonces hay un punto de quiebre donde no se puede sostener esa oferta así por así. No es que te van a dar una oferta porque son buena onda”.

La lógica del comerciante, opina Yolanda, es asegurar la ganancia, y ganar siempre que se pueda, “por todas partes”. Por supuesto, para la empresa es positivo hacer sentir a los clientes que están ganando y que realmente se están llevando un buen producto por un precio mucho menor al que deberían haber pagado, aunque no siempre sea así.

Existen muchas razones detrás de una promoción u oferta: la llegada de nuevos productos, cambio de temporada o una línea de productos con un leve defecto que no amerita su devolución a la fábrica, pero tampoco justifica ofrecerlo a precio regular.

Las tiendas de ropa, por ejemplo, lanzan precios de oferta luego de organizar su inventario tras haber recibido nuevas prendas; entonces, las prendas de temporadas anteriores son puestas en oferta dependiendo de la línea a la que pertenecen y la calidad del producto.

“Desde luego, no van a darte los productos de mejor calidad al precio más económico. Por lo general, los productos de mejor calidad en cualquier tienda, y de cualquier tipo, tardan mucho más en reducir su precio que los productos de una menor calidad”.