por R. Arosemena P.
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La terminología está bien para los economistas, pero muchas personas aún no han llegado a comprender lo que implica el aumento en la deuda pública nacional y cómo puede afectarles esto a largo plazo, o a sus familias.

¿Por qué crece la deuda pública?

Piense en usted mismo como una persona que ha pedido dinero prestado a sus vecinos muchas veces, grandes cantidades de dinero que han ido sumando progresivamente una deuda imposible de cancelar en un solo pago, así que se convierte en un arrastre para usted, sus hijos, sus nietos y las generaciones siguientes.

La deuda pública funciona de la misma manera, e incluye toda la deuda federal en manos de individuos, corporaciones, gobiernos estatales o extranjeros y otras entidades fuera de los E.E.U.U.

¿Hay forma de evitar el incremento en la deuda pública?

Los recortes presupuestarios son una alternativa eficaz para impulsar una tendencia económica positiva, sin embargo, algunos economistas temen que la deuda federal sea tan grande en el futuro que aumente las tasas de interés, perjudicando también la deuda externa (que incluye el monto de dinero que el sector privado debe a los inversores extranjeros) y haciendo que otros países dejen de estar interesados en nosotros por nuestra incapacidad de reembolso.

No es algo que vaya a ocurrir hoy o dentro de un mes, pero sí una probabilidad que va en aumento conforme galopa el déficit presupuestario.

¿Qué consecuencias tiene esto para los ciudadanos?

A futuro, el incremento en la deuda pública afecta directamente programas de interés primordial para la nación, como Medicare y el fondo para la Seguridad Social, que incluye las pensiones y los beneficios para discapacitados.

Como dijimos antes, no es algo que vaya a ocurrir de inmediato, pero sí puede afectarnos dentro de 10, 20 o 30 años, o afectar a nuestros hijos y nietos.

¿Qué puedo hacer para protegerme a mí y a mi familia?

Iniciar un ahorro personal y no confiarse de las medidas del gobierno para manejar la deuda federal es una buena opción. Muchos de nosotros no pensamos en el futuro o en la vejez porque preferimos vivir el presente, y en el presente somos jóvenes, sanos y estamos llenos de energía; sin embargo, el escenario cambia con los años y es mejor estar preparados para ello.

Pensar en la deuda pública hoy y trazar un plan para asegurar nuestro bienestar y el de nuestra familia es un buen comienzo.