por R. Arosemena P.
rita@elfaroweb.com

 

 

 

Las olas migratorias hacia América se remontan a los primeros años de fundación de los Estados Unidos como nación soberana, de hecho, algunos historiadores se basan en estos movimientos migratorios, que trajeron consigo los primeros pobladores de Norteamérica, para recordarnos en los libros de historia que vivimos en un país fundado por inmigrantes.

El flujo migratorio hacia los Estados Unidos ha sido siempre constante, si bien hemos visto aumentos o disminuciones en periodos específicos conforme los cambios políticos y legislativos característicos de un mundo en constante evolución.

Sabemos que los primeros inmigrantes en llegar al país provenían de las islas británicas (Inglaterra e Irlanda), Europa Oriental y Europa Occidental. Estos movimientos fueron parte, de acuerdo con el Population Reference Bureau (PRB), de la primera, segunda y tercera gran oleada migratoria hacia los Estados Unidos, mucho antes de la llegada de los latinos y los asiáticos durante la cuarta oleada migratoria, en la década de 1960.

Datos del PRB indican que los Estados Unidos admitió un promedio de 250,000 inmigrantes al año en la década de 1950; 330,000 en la década de 1960; 450,000 en la década de 1970; 735,000 en la década de 1980 y más de 1 millón al año a partir de la década de 1990. A pesar de que no todos los inmigrantes que han acogido esta nación como su hogar son de origen latino, la presencia e influencia de este nicho demográfico es significativamente más alta en comparación con otros grupos minoritarios.

La población latina en los Estados Unidos se estimó en casi 58 millones en 2016, y estos números apuntan a dispararse, literalmente, con miras al 2060. De acuerdo con datos del U.S. Census Bureau, se espera un incremento del 115% en la población latina, lo que supone un estimado de 119 millones de latinos (más de un cuarto de la población total del país).

Esto puede parecer para muchos un simple número en el papel, sin embargo, hablamos de una gran oportunidad de crecimiento para el país.

Imagen CC0 LinkedIn Sales Navigator

En el estudio Making America Rich Again: The Latino Effect on Economic Growth, publicado en 2016 por la firma NERA Economic Consulting, hallamos conclusiones interesantes respecto a la evolución de la comunidad latina en los Estados Unidos, la cual se describe como “joven, cada vez más educada, empleada, conectada, emprendedora y ascendiendo en términos de ingreso y consumo”.

Si los latinos eran responsables de $0.10 centavos por cada dólar de ingreso real en 2005, esta cifra apunta a ser cada vez más alta conforme aumenta el poder adquisitivo de la población latina que, de hecho, ya juega un papel fundamental en la fuerza laboral. Como empleados, los latinos representaban en 2016 el 61.6% vs. el 59.3% respecto al total de la población estadounidense, y como creadores de empleo, el 21% de todos los nuevos empresarios en el país.

¿Suena bien para los latinos? Sí, y también para la economía estadounidense.

Los latinos: contribuyentes verificados a pesar de los estigmas

“América necesita a sus latinos. Para prosperar, no debe excluirlos sino ayudarlos a realizar su potencial”, decía un artículo publicado por The Economist hace tres años donde se hablaba también de la importancia de promover la abolición de los estigmas en contra de la población latina.

A pesar de las posturas radicales que encasillan a los latinos como “inmigrantes ilegales” nocivos para la nación, y que se remontan a una problemática de discriminación racial con orígenes en el pasado, los números apuntan a una realidad completamente distinta.

El informe del NERA reveló que los latinos ocuparon un puesto importante en la fuerza laboral de los Estados Unidos durante el 2016, algo que no ha cambiado en el año en curso. Datos del U.S. Bureau of Labor Statistics indican que, en enero de 2018, la población de hombres latinos empleados (con al menos 20 años) era del 68,9%, mientras que para las mujeres fue del 56.0%.

Imagen CC0 Luis Quintero

Además, el reporte Latino Gross Domestic Product (GDP): Quantifying the Impact of American Hispanic Economic Growth, publicado el año pasado por la organización Latino Donor Collaborative, encontró que la población latina aportó $2.13 trillones de dólares al GDP (producto interno bruto) en 2015. Ahora, se espera que para 2020 la contribución de los latinos represente el 12% del GDP total de la nación.

De hecho, si los latinos formaran un país independiente, sería la séptima economía más grande del mundo.

Tiempos interesantes que pueden ser prósperos

Cuentan las leyendas que, cuando los chinos se proponían desearle la peor de las suertes a sus enemigos, lanzaban una maldición peculiar: “Ojalá te toque vivir tiempos interesantes”.

Así son los tiempos de cambio y agitación, de rupturas de paradigma, pero esto no quiere decir que no sean épocas de gran fertilidad. Para la comunidad latina, que representa más de la mitad del crecimiento poblacional del país, el panorama luce prometedor:

  • De acuerdo con los expertos, los latinos podrían representar el 75% de la fuerza laboral entre 2020 y 2034.
  • El GDP de los latinos está creciendo un 70% más rápido que el GDP no-latino del país.
  • Una gran mayoría de latinos son ciudadanos estadounidenses por nacimiento. Esto tiene proyecciones de aumentar hacia el 2044, cuando se estima que los Estados Unidos será “una nación de pluralidad y diversidad” donde ningún grupo racial ocupará más del 50% de la población; también se espera que la comunidad latina represente el 28.6% de la población total.

Desde luego, toda oportunidad implica necesariamente una responsabilidad. En este caso, con las proyecciones que abren paso a los latinos en el futuro, las instituciones educativas deberán mostrar más interés en disminuir la brecha de logros académicos entre los estudiantes, ya que a pesar de que el índice de alumnos de origen latino que obtiene un título de college ha aumentado, se mantiene la inequidad en relación con sus pares blancos y negros.

Un reporte publicado el año pasado por The Hechinger Report subraya que el índice de estudiantes latinos que se gradúa de al menos un programa de college ha aumentado hasta un 45% en relación con el 35% que se veía en 1992. Sin embargo, durante el mismo periodo de tiempo, la brecha educativa en relación con estudiantes de otros grupos raciales ha aumentado (de 23% a 29% respecto a los blancos y de 10% a 21% respecto a los negros).

Los estudios sugieren que parte del problema es la deserción escolar promovida por la falta de recursos de los colleges de acceso libre (open-access colleges), que acogen un gran porcentaje de los estudiantes latinos. Aunque para Sharon D. Herzberger, presidenta del Whittier College donde regularmente se gradúa más del 60% del total de alumnos hispanos inscritos, las instituciones que dicen que no tienen los recursos suficientes “no están intentándolo lo suficiente”.

En este artículo se emplea el término “latino” de acuerdo con The U.S. Office of Management and Budget (OMB): Hispano o Latino es una persona proveniente de Cuba, México, Puerto Rico, Sudamérica o Centroamérica, u otra cultura Española sin importar su raza.