por R. Arosemena P.
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La relación entre el presidente Trump y su homólogo de Corea del Norte, Kim Jong Un, ha sido siempre agitada y polémica, en especial cuando el tema de conversación gira en torno al programa nuclear norcoreano que los Estados Unidos ha intentado en vano desarmar.

Tanto Kim Jong Un como Trump han destacado en el escenario internacional por políticas de gobierno muy poco ortodoxas, tweets controversiales y una personalidad autoritaria. Estas similitudes — sumadas al hecho de que ambos países han sido enemigos desde la Guerra Coreana de los años 50 — hacen de la reunión del próximo 12 de junio en la Isla Turística Sentosa, en Singapur, un encuentro digno de ser visto.

Será la primera vez que un líder norcoreano hable personalmente con un presidente de los Estados Unidos. Las primeras declaraciones de Kim al aterrizar en Singapur destacan la importancia del país anfitrión de la cumbre, que será “recordado en la historia” si todo marcha bien.

El “Hombre Cohete” Vs. El “Trastornado Mental”

El presidente Trump ha manifestado muchas veces lo disparatado que considera el mandato de Kim Jong Un, convirtiéndose en uno de sus críticos más activos en Twitter. A su vez, Kim ha llamado públicamente a Trump “trastornado mental desquiciado” y “viejo lunático”.

Los dimes y diretes entre ambos líderes de gobierno se remontan a incluso antes de que Trump asumiera la presidencia. En un debate pre-electoral en septiembre de 2015, Trump dijo que los medios de comunicación y países aliados no estaban dando la suficiente relevancia al peligro que representaba para el mundo “tener a un maniático” en Corea del Norte con armas nucleares listas para ser utilizadas. El ascenso al poder ha tornado los comentarios de Trump en dagas mucho más duras y directas; en julio del año pasado, el presidente cuestionó en su cuenta de Twitter si acaso Kim Jong Un no tenia “algo mejor que hacer con su vida” que lanzar misiles.

“Hombre Cohete en una misión suicida” es otro de los apodos que el presidente Trump ha usado contra el líder norcoreano, además de emitir amenazas concretas de destruir totalmente Corea del Norte si los Estados Unidos se ve forzado a “defenderse a sí mismo o a sus aliados”.

La respuesta de Kim ante las declaraciones de Trump se remitieron a una contra-amenaza que evidenciaron los profundos deseos de Corea del Norte de “domar al presidente de los Estados Unidos mentalmente trastornado con fuego”.

No sería la primera vez que Kim Jong Un amenaza con tomar la vida de un detractor. Según datos del Instituto de Estrategia de Seguridad Nacional de Corea del Norte, Kim ha ejecutado a más de 300 personas en lo que va de gobierno, entre ellos, colaboradores importantes de su padre, el anterior líder Kim Jong Il.

“La milicia primero”

El tema principal de la cumbre, según los oficiales de ambos gobiernos, será el programa de armas nucleares que Corea del Norte ha venido desarrollando como una estrategia para consolidar su poderío militar — aunque algunos opinan que los misiles son también una técnica para reafirmar la figura de Kim como un semi-dios entre su gente y propagar el miedo y la adoración.

Soldados norcoreanos durante evento en Pyongyang, Corea del Norte. Imagen CC Colin J. / Flickr

La administración de Kim ha invertido cerca de $300 millones de dólares en pruebas nucleares en los últimos años, lo que representa una seria amenaza para la seguridad de los Estados Unidos y una preocupación general para el mundo. Incluso el vecino, Corea del Sur, ha insistido recientemente en la importancia de un diálogo diplomático entre Kim y Trump, de modo que sea posible “mejorar las relaciones entre Sur y Norte y hallar soluciones fundamentales al problema que atraviesa la Península Coreana”.

El programa de armas nucleares de Corea del Norte es una herencia de Kim Jong Il, quien introdujo una política llamada songun (“la milicia primero”) en 2010 para atribuir al ejército el poder supremo del país. No obstante, la estrategia militar de Jong Un ha sido prometer a los organismos internacionales el cese del programa nuclear a cambio de ayuda económica, una táctica empleada anteriormente por su padre que ha despertado la indignación de las Naciones Unidas.

Según los medios de comunicación de Corea del Norte, la ideología de Kim ha sido fortalecer una posición política vulnerable con armamento nuclear, de modo que sea posible frustrar los intentos de agresión externa. Sin embargo, hay quienes piensan que el estado norcoreano teme un posible intento de asesinato contra Kim, como ocurrió con la muerte de Gaddafi en 2011 en manos de focos rebeldes, luego de 9 años de promesas inconclusas para el cese del programa nuclear en Libia.

Además, la inversión millonaria que destina Corea del Norte a su presupuesto de defensa podría poner en riesgo la estabilidad de la nación si Kim Jong Un no establece correctamente sus prioridades. Para el presidente ruso, Vladimir Putin, Kim parece el tipo de persona que preferiría obligar a su pueblo a “comer pasto” antes que renunciar a sus armas nucleares.

Aún así, Kim asegura que entre sus políticas de estado está promover el desarrollo y prosperidad de los ciudadanos brindando apoyo a los agricultores e incentivando la participación de los comerciantes y emprendedores en proyectos estatales.

“La máxima presión ha terminado”

El presidente Trump hará todo lo humanamente posible para presionar a Corea del Norte en la carrera por el cierre definitivo de su programa nuclear, sin embargo, muchos se preguntan si las amenazas con sanciones internacionales, aislamiento político y accionar militar serán suficientes para llegar a un acuerdo favorable a los intereses norteamericanos.

Kim Hyun-wook, profesor de la Academia Diplomática Nacional de Corea del Sur, opina que la campaña de “máxima presión” de Donald Trump ha llegado a su fin en vista de los avances diplomáticos entre el gobierno de los Estados Unidos y Corea del Norte. Trump está de acuerdo con que usar el término “máxima presión” ha dejado de ser apropiado, básicamente porque no es posible ejercer presión máxima cuando se entabla una conversación diplomática con el adversario.

El aislamiento político podría dar resultado para Trump en caso de que Kim Jong Un retracte sus intenciones de suspender el programa nuclear, sin embargo, los encuentros que el líder norcoreano ha mantenido recientemente con China y Corea del Sur podrían restar peso a las supuestas medidas de contención que los Estados Unidos había acordado con más de 20 países si Corea del Norte no cede.

Por otro lado, una posible posición favorable a Corea del Norte por parte de Rusia podría poner las cosas difíciles a Trump. A finales de mayo, el ministro ruso de Relaciones Exteriores se reunió con Kim Jong Un, y tomando en cuenta que el presidente de Corea del Sur ha puesto sobre la mesa proyectos ambiciosos que establecerían relaciones económicas sólidas entre Siberia y la península Coreana, a Rusia le conviene tener a las dos Coreas de su lado.

De hecho, considerando que Rusia se ha caracterizado por su escepticismo en torno al régimen de sanciones internacionales, es de esperar que — incluso si la cumbre resulta ser un fracaso — el gobierno ruso lo pensará dos veces antes de apoyar cualquier tipo de sanción en contra de Corea del Norte.