Hace unos días, se transmitió en el Panel Davos del Foro Económico Mundial una discusión sobre impuestos, donde fueron invitadas algunas figuras relevantes para exponer su opinión en torno a la propuesta impulsada por Alexandria Ocasio-Cortez de aplicar una medida del 70% de recolección de impuestos sobre salarios por encima de los 10 millones de dólares anuales, o en otras palabras: una política de impuestos más altos para los ciudadanos “más acaudalados”.

La lista de personalidades incluyó a Michael Dell, CEO de la multinacional estadounidense DELL, que se dedica a desarrollar, fabricar y vender soluciones tecnológicas, además de ofrecer soporte técnico en más de 50 países alrededor del mundo. Estando en el puesto #17 de la revista Forbes con una fortuna estimada en $32,4 billones de dólares, Michael Dell afirma que esta ley no ayudaría a resolver los problemas de desigualdad que hay en el país, y que solo afectaría el bienestar económico de los Estados Unidos al espantar a los peces gordos.

 

Para Dell, a las empresas privadas y personalidades se les debe dejar por cuenta propia, ya que pueden impulsar mucho más el desarrollo económico del país de forma individual que de la mano del gobierno:

“Mi esposa y yo establecimos una fundación hace unos 20 años y hemos contribuido con poco más del 70 por ciento de los impuestos sobre mi ingreso anual”, dijo Dell. “Me siento mucho más cómodo con nuestra capacidad como fundación privada para asignar esos fondos que si los entregase directamente al gobierno”.

Sagazmente, Erik Brynjolfssonun, profesor de economía en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) presente en el panel sorprendió a Dell con un dato interesante: en la década de los 50, los llamados “impuestos marginales” llegaron a estar por encima del 90% y resultó que fueron “buenos tiempos” para la economía estadounidense, aunque no todos están de acuerdo.

Según Brynjolfssonun, lo que las personas parecen no entender es que la propuesta de Ocasio-Cortez no se haría efectiva sobre todos los ingresos ni sobre toda la población, ya que entraría en funcionamiento únicamente para aquellas personas cuyo salario supere los 10 millones de dólares anuales.

De esta manera, con un salario de 20 millones, los impuestos del 70% se aplicarían solo a los 10 millones que superan esta barrera, para dar un total de 7 millones de dólares mientras que el acreedor mantiene 3 millones de dólares declarados junto a los otros 10 millones que no entran en este margen. No es una medida inusual, y se aplica en distintos países bajo condiciones variables; por supuesto, puede convenir a algunas personas más que a otras, por lo cual es imprescindible que la ciudadanía se informe antes de adoptar una postura.