De izquierda a derecha: Freddy Superano, Presidente Comisión Contraloría Juan guaído, Jefe fracción mayoritaria Luis Almagro, Secretario General de la OEA. Carlos Lozano, Presidente Comisión Régimen Penitenciario   Fecha: 5 de febrero de 2018. Lugar: Washington DC Crédito: Juan Manuel Herrera / OEA.

Estudiar la historia mundial es algo complicado, sobretodo porque hablamos de una disciplina basada tan solo en una de las múltiples caras de la moneda, una sola imagen del pasado con base en los registros que tenemos hoy en día de eventos ocurridos.

No solo es relevante la forma en que se construye el pasado como figura ubicua, sino también la forma en que es presentado, desarrollado y registrado. De hecho, nuestra perspectiva del pasado puede cambiar eventualmente a medida que nos vamos adentrando en el estudio de los sucesos ocurridos en otra época.

En la historiografía existen teorías sobre cómo examinar y analizar los hechos acontecidos anteriormente, una de las herramientas que se utilizan para ello es la “Teoría del Gran Hombre de la Historia”, donde la historia se organiza y estructura de manera tal que solo ciertos individuos consiguen establecerse en la conciencia colectiva como figuras destacadas del escenario global, personas que, con sus acciones, transformaron y cambiaron el mundo para establecer un mapa que hace a la historia avanzar linealmente.

Esta teoría no está exenta de crítica, a pesar de haberse convertido en una de las más citadas y reconocidas por los historiadores, filósofos y profesionales de las Ciencias Sociales. Se juzga la posición de estas supuestas “grandes figuras de la historia” ignorando el contexto social y económico, y sin considerar la dificultad que supone atribuirles la responsabilidad por llevar a cabo acciones que, de cierta forma, pudieron haber determinado el rumbo de la humanidad.

Así, se crea una narrativa fácil donde ciertos individuos resultan ser responsables de acciones que no ejecutaron y las dinámicas entre los miembros que sí participaron son ignoradas. Un ejemplo de esto es culpar solo Hitler de todos los crímenes que cometió la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Llegando al día de hoy y a un evento muy destacado, ahora en Venezuela, a la luz de todos los eventos que han ocurrido y las protestas masivas de los últimos días, la figura de Guaidó ha destacado en medios internacionales, casi apareciendo de la nada para quienes están fuera del país.

Algunos lo señalan como una marioneta más de los Estados Unidos; otros, como un libertador moderno… De una u otra forma, Guaidó no llegó a su postura actual de forma gratuita, ya que es apoyado por gran parte de la fuerza manifestante y cuenta con un trasfondo constitucional en el artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, donde el presidente de la Asamblea Nacional, al desconocer las facultades del mandatario para gobernar, debe tomar su puesto en un gobierno de transición y llamar a elecciones libres.

Antes de convertir este evento en una sombra de la realidad en la lucha y el descontento generalizado de la población (a simplemente “Maduro vs. Guaidó”), debemos tener cuidado al registrar los acontecimientos y tomar en cuenta la multiplicidad de realidades e interpretaciones de los hechos.

La situación es tensa dentro de la nación Venezolana, con enfrentamientos entre grupos armados beligerantes conformados por la llamada “hampa”, miembros del alto mando militar todavía fieles al oficialismo. La mejor forma de ayudar es ofrecer nuestro apoyo y observar, ya que la información afuera es más simplona que la realidad que se vive estando adentro.

El Faro cuenta con corresponsales en Venezuela que contribuyeron a este artículo.