por R. Arosemena P.
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Las declaraciones del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, bastaron para que Donald Trump decidiera no apoyar el comunicado conjunto que el grupo de los 7 países (G7) reunido este sábado en Canadá había consensuado libremente, y el cual incluía medidas ventajosas para los integrantes de la cumbre, entre ellas: reducir aranceles y subsidios.

Era de esperarse que los Estados Unidos se uniera a las conversaciones en la reunión del G7 con cierta distancia luego de la evidente brecha creada por la salida unilateral del pacto nuclear con Irán. Trump fue duramente criticado por los líderes europeos luego de esta “equivocada decisión”, que se suma a todo un repertorio de eventos característicos de la política “América Primero” — aunque sola —, como el adiós de Trump al Acuerdo de París contra el calentamiento global y las posibles consecuencias negativas para las compañías europeas por mantener negocios con proveedores iraníes.

Aún así, el grupo de los siete países integrado por Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Japón estuvo cerca de pactar un acuerdo equitativo y recíproco positivo para el comercio, de no ser por la rueda de prensa de clausura.

El primer ministro, Justin Trudeau, aprovechó la ocasión para expresar su inconformidad con el presidente Trump y reafirmar la posición de su gobierno: “Los canadienses somos educados, somos razonables, pero no dejaremos que nos pisoteen”, dijo. Trudeau añadió que le parecía insultante cómo la administración de Trump usaba la excusa de “medidas de seguridad nacional” para subir los aranceles a sus productos, en especial cuando soldados canadienses habían “luchado hombro con hombro en tierras lejanas desde la Primera Guerra Mundial”.

Trump no hizo esperar su respuesta. Horas después de abandonar la cumbre, publicó en su cuenta de Twitter: “Sobre las bases de las falsas declaraciones de Justin en su rueda de prensa, y el hecho de que Canadá está gravando con aranceles masivos a nuestros ganaderos, trabajadores y empresas, he instruido a nuestros representantes para que no apoyen el comunicado”.

También el director del Consejo de Economía Nacional, Larry Kudlow, se manifestó al respecto acusando al primer ministro Trudeau de traicionar a Trump y “apuñalarlo por la espalda”. El asesor de comercio de la Casa Blanca, Peter Navarro, se unió solidariamente declarando a Fox News que “existe un lugar especial en el infierno para cualquier líder que se vea comprometido en actos diplomáticos de mala fe con el presidente Donald J. Trump”, y que Trudeau se había comportado de forma “débil y deshonesta”.

Trump y el arte de “destruir confianza” en 280 caracteres

El Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas, dijo que la confianza es algo que puede ser destruido en 280 caracteres a través de una publicación en Twitter, y que a Europa le tomaría mucho tiempo poder confiar nuevamente en Trump si decide apartarse del compromiso asumido en la reunión del G7.

Representantes del gobierno francés han dicho que si el presidente Trump da la espalda a sus aliados rehusandose a cumplir con el acuerdo establecido, estaría mostrando su “incoherencia e inconsistencia”, ya que la cooperación internacional no puede depender de sus berrinches. “Seamos serios”, dijo un oficial del gobierno de Francia a Reuters bajo anonimato.

Para la canciller alemana, Angela Merkel, la reacción del presidente Trump ante las declaraciones de Trudeau  fue lamentable. “Habíamos estado hablando seriamente de temas clave, habíamos llegado a un acuerdo, y luego la forma como el presidente retiró su apoyo, a través de un tuit, fue como una ducha fría e incluso deprimente”, dijo Merkel a la cadena de televisión alemana ARD.

Trump complementó sus ataques al ministro Trudeau recordando a la opinión pública el gravamen del 270% que Canadá aplica a la leche producida en los Estados Unidos.