por R. Arosemena P.
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En los últimos 15 días, el presidente Trump ha sido criticado por demócratas, republicanos, patriotas, activistas, europeos, americanos, prensa nacional y extranjera. No es nada nuevo, o al menos, no es nada que no haya ocurrido antes con cualquier otro presidente de un país cualquiera.

El número de veces que ha sido mencionado el nombre de Trump en las últimas dos semanas solo es comparable con el número de veces que el mandatario ha escrito #CaceríaDeBrujes en su cuenta de Twitter, así que hoy, en esta edición de El Faro, queremos tomarnos un respiro del presidente Trump y hablar de alguien que, tal vez, sea mucho más importante.

El maestro de la manipulación masiva

Podría decirse que Noam Chomsky es el cerebro detrás de los escándalos políticos que han trascendido en la historia. Después de todo, gracias a él tenemos a mano el listado de estrategias que ponen en práctica los gobiernos del mundo para desviar y controlar la opinión pública.

Buenos Aires, 12 de marzo de 2015 – Se realizó la Conferencia magistral de Noam Chomsky, en el marco del Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación a través de la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional. Foto: Augusto Starita / Ministerio de Cultura de la Nación (Argentina)

Noam Chomsky es filósofo, politólogo, lingüista y activista oriundo de East Oak Lane (Filadelfia). Hace un tiempo, Chomsky dijo en una entrevista que la única función de Donald Trump era asegurarse de que las personas y los medios de comunicación estuvieran concentrados en él mientras Paul Ryan y Mitch McConnell escriben órdenes ejecutivas. “Lo que ves cuando enciendes el televisor es a Trump, lo que ves cuando abres el periódico, en la primera plana, es a Trump. Él es un hombre del espectáculo, y para mantener la atención del público, tiene que hacer cosas locas, de otro modo, nadie va a estar pendiente de él”.

“(Pero lo que están haciendo en realidad) es desmantelar sistemáticamente cada aspecto del gobierno: los derechos de los trabajadores, las políticas que protegen a los consumidores, la contaminación… para enriquecer el poder que ellos representan actualmente, que es la extrema riqueza y el poder corporativo”.

No son teorías conspirativas, no son #NoticiasFalsas, es la eterna historia de la política y la oligarquía, el desfalco de la democracia del cual podríamos culpar a los griegos para sentirnos mejor. Ya decía Lord Byron que el mejor profeta del futuro siempre es el pasado; quizás, la perdición del hombre sea su mala memoria.

La teoría de Chomsky explica las relaciones entre el poder ejecutivo y los medios de comunicación como un intercambio de favores: el gobierno recibe la atención del público mientras le distrae de los verdaderos problemas sociales y económicos, y los medios ganan, a cambio, rating y fama.

Bajo la luz de las cámaras y la prensa, el poder político crea problemas para después ofrecer soluciones, utiliza la técnica del diluvio para hacer proliferar información irrelevante y difunde propuestas impopulares como medidas dolorosamente necesarias para obtener la aprobación pública. La ignorancia y la mediocridad auxilian el “gran plan”, y la estrategia del gobierno es estimular en el pueblo la ignorancia a través del odio y la discriminación.

El discurso político basado en la emotividad más que en la reflexión, en el miedo y la desigualdad, son armas de manipulación masiva históricamente letales. Hoy en día, se suma a la lista el discurso incoherente, el triunfo del ocio sobre el sentido común, el contenido inútil, la mala educación, la mediocridad y el leseferismo mal sano (dejar hacer y dejar pasar sin hacer nada al respecto).

La opinión de Chomsky es clara, como académico y también como heredero de una generación a punto de ser extinta: “(Están logrando que hablemos) de la gente rica, a la que le gusta ser enaltecida, pero no de las peores políticas que (el gobierno actual) ha sacado adelante, las más peligrosas… Estamos en una situación nunca antes vista en la historia: esta generación va a decidir si la existencia humana organizada va a continuar, y no es una broma: está el calentamiento global y la guerra nuclear, esos son los asuntos más importantes, y están quedando fuera de los titulares día tras día”.