La  educación es una de las profesiones imprescindibles para el progreso integral de toda sociedad, sin embargo, cada vez es más preocupante la situación de los maestros a nivel mundial, ya que diversas razones parecen estarlos empujando a retirarse mucho antes de cumplir la edad requerida para su jubilación. 

Las razones son diversas: la carga laboral y la búsqueda de un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida privada son los principales motivos que impulsan a los maestros a dejar la academia, según un estudio publicado el 2 de abril en el British Journal of Educational Studies.

La investigación sugiere que los profesores consideran abandonar la profesión tras un rango promedio de diez años de ejercicio, conforme los resultados de una encuesta aplicada a 1.200 maestros.

Cuando la vocación es puesta a prueba

Los maestros quieren enseñar y se sienten comprometidos con la profesión, sin embargo, ese compromiso se erosiona en un espacio de tiempo muy corto. A los graduados del Instituto de Educación de la UCL se les preguntó qué los motivó originalmente a enseñar y las razones por las que dejaron la profesión o podrían considerar la posibilidad de retirarse en el futuro.

Entre el 40 y el 50 por ciento de los encuestados se retiraron o estaban considerando dejar la profesión dentro de los diez años siguientes al comienco de su capacitación, a pesar de que la mayoría de los encuestados (75%) veía la docencia como una carrera a largo plazo. Las principales razones para querer enseñar fueron hacer una diferencia (69%), trabajar con jóvenes (64%) y amor por el tema/vocación (50%). Sin embargo, una vez que comenzaron a enseñar, la realidad de la vida cotidiana disminuyó su entusiasmo, según el estudio.

Para aquellos que se habían ido, las razones fueron mejorar el equilibrio trabajo/vida (75%), la carga de trabajo (71%) y la cultura orientada hacia los objetivos (57%).

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A pesar de ser conscientes de los desafíos de la carga laboral antes de sumarse a la labor, los encuestados encontraron que la realidad de la enseñanza es peor de lo esperado, y que el trabajo está cada vez más orientado hacia la evaluación, los exámenes, las medidas de progreso y la preparación para la revisión e inspección; irónicamente, los maestros consideran que esto se aleja de lo que debería ser realmente la educación, formando jóvenes más individualistas y disminuyendo el potencial creativo de docentes y estudiantes. 

“No es como si no estuvieran conscientes de que la enseñanza iba a ser exigente, pero sienten que las demandas del trabajo superan su capacidad de adaptación”, explican los autores del estudio. “La respuesta general del gobierno es que la enseñanza mejorará reduciendo la carga de trabajo, eliminando tareas innecesarias y aumentando el salario”. 

Es cierto que esto puede ayudar, y el estudio apoya la teoría de que la carga laboral es un factor clave, sin embargo, también hace énfasis en que parte del problema radica en la cultura de la enseñanza, es decir: el escrutinio constante, la necesidad de hacer en lugar de ser y la gestión repetitiva orientada al logro de objetivos curriculares.