Los países en desarrollo enfrentan problemas sociales a consecuencia de las políticas que implantan, uno de esos problemas es el movimiento migratorio de la gente que huye buscando encontrar una mejor calidad de vida y el desarrollo de sus metas profesionales, familiares y sociales.

Uno de los objetivos principales de la ola migratoria es E.E.U.U. Su ubicación y beneficios son promesa tácita de una mejor vida económica, seguridad, educación y sustento para las familias de inmigrantes; una oportunidad incalculable para progresar los lleva a cruzar la frontera, incluso sin la documentación adecuada.

Algunos llaman a los inmigrantes “mojados”, y quienes hacen el “transfer” (los coyotes) incrementan cada día en un negocio que promete ayudar a la gente pero que no deja de ser ilegal y potencialmente mortal.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (DT), ha amenazado insistentemente con cerrar la frontera entre los Estados Unidos y México, y eliminar la ayuda a tres naciones de Centroamérica desde donde provienen la mayoría de los migrantes que arriban a Estados Unidos: El Salvador, Guatemala y Honduras. Desde entonces, Trump ha retrasado su propuesta.

Esta amenaza, que además ha sido parte de la promesa del gobierno de Trump, “limpiar y recuperar la nación”, ha abierto un fuerte debate: por un lado, sobre la seguridad fronteriza y los derechos de los inmigrantes. Aún así, la batalla política por la construcción del muro avanza (aunque los principales afectados no escuchen a grandes voces noticias al respecto).

Los datos indican, por ejemplo, que la Patrulla Fronteriza ha detenido más de 92,607 migrantes este año en la frontera entre Estados Unidos y México. En marzo, se vio el total mensual más alto desde abril de 2007, todo un armamento en respuesta a la afluencia de migrantes. 

Las detenciones aumentan, aunque siguen estando por debajo de los máximos históricos 

Se registraron 361,087 capturas en los primeros seis meses del año fiscal 2019 (octubre de 2018 a marzo de 2019), más del doble que en el mismo período del año anterior y el total más alto en la primera mitad de cualquier año fiscal desde 2007, que se mantiene muy por debajo de los 856,228 aprehensiones registradas en la primera mitad del año 2000, el año pico. Y mientras que el total del año fiscal 2019 aún está por verse, las detenciones regularmente superaron el millón por año fiscal durante los años 80, 90 y 2000.

Barrera fronteriza en Tijuana. © Tomas Castelazo, www.tomascastelazo.com / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0

Las personas detenidas por la Patrulla Fronteriza pueden enfrentar varios resultados legales, que van desde deportación rápida, porque se considera que están en el país ilegalmente, hasta la concesión de asilo, si se consideran elegibles. Las solicitudes de asilo han aumentado considerablemente en los últimos años, pero las tasas de aceptación generalmente se han mantenido estables.

El perfil cambiante de los detenidos ha afectado a las autoridades federales. A fines de marzo, la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, advirtió que las agencias fronterizas “no están equipadas para lidiar con el volumen de poblaciones vulnerables que están llegando a nuestro territorio” (Nielsen renunció a su cargo a principios de este mes).

Los inmigrantes que viajan en familia (completas o parciales) representaron la mayoría de las detenciones en la primera mitad de este año fiscal, un gran cambio respecto al pasado reciente. Hubo 189,584 capturas de “unidades familiares” (definidas como el número de personas que viajan en una familia) en los primeros seis meses del año fiscal 2019, lo que representa el 53% de las aprehensiones en general.

En los años recientes, las detenciones de adultos individuales superaron a los miembros de la familia o los niños no acompañados de 17 años o menos. De hecho, el número de miembros de la familia detenidos hasta el momento este año fiscal supera con creces el total del año en cada otro año para el que hay datos disponibles.

Ahora bien, esta situación genera temores que van en ascenso en el sector fronterizo de El Paso. La región de El Paso experimentó un aumento del 547% en las detenciones de migrantes en el primer semestre del año fiscal 2019 en comparación con la primera mitad del año fiscal 2018 (de 10.975 a 71.063). Este es, el mayor aumento porcentual de cualquiera de los nueve sectores del suroeste de la Patrulla Fronteriza. En lo que va de este año fiscal, El Paso ocupa el segundo lugar en el número de detenciones solo para el sector de Rio Grande, que registró un aumento del 106% entre el año pasado y este año (de 66,351 detenciones a 136,675).

El mes de mayor incremento de detenciones ha cambiado en los últimos años. Desde el año 2000, las detenciones fronterizas generalmente alcanzaron su punto máximo en la primavera, la mayoría de las veces en marzo , antes de disminuir durante los calurosos meses de verano, cuando los viajes migratorios se vuelven más peligrosos. Pero el patrón ha cambiado desde 2013, con el incremento anual que se produce en meses distintos de marzo.

2007 – Una cerca pequeña separa Tijuana, México densamente poblada, a la derecha, de Estados Unidos en el Sector de San Diego de la Patrulla Fronteriza. Se construye una cerca secundaria que irá encima de esta colina y al fin seguirá al océano Pacífico (Dominio público)

Por lo tanto, se puede aseverar que ha habido un cambio importante en quiénes son detenidos, y ahora los no mexicanos superan a los mexicanos. En los primeros seis meses del año fiscal 2019, las autoridades fronterizas detuvieron a más extranjeros que mexicanos. Esto continúa con una tendencia reciente: los no mexicanos representaron el 62% de las detenciones en todo el año fiscal 2018, lo que representa el tercer año consecutivo en el que superaron a los mexicanos. En contraste, en el año 2000 (el primer año para el que se dispone de datos), los no mexicanos representaron solo el 2% de las detenciones, mientras que los mexicanos representaron el 98%.

En el último año fiscal completo, las naciones del Triángulo del Norte de El Salvador, Guatemala y Honduras en conjunto representaron la mayor parte de las detenciones de países distintos de México. Hubo 115,722 aprehensiones de Guatemala, 76,513 de Honduras y 31,369 de El Salvador. Las 223.604 detenciones combinadas de estos tres países superaron en número a las 152.257 de México, aunque su población combinada (32.6 millones) es solo una cuarta parte de la de México (129.2 millones).

Otros países con un número considerable de detenciones en la frontera entre E.E. U.U. y México en el año fiscal 2018 fueron India (8,997), Nicaragua (3,282), Brasil (1,504), Ecuador (1,495) y Bangladesh (1,198). El número de detenciones de personas con ciudadanía india aumentó más del 200% con respecto al año anterior (cuando hubo 2,943 de estas detenciones).

Una artillería en espera

Los agentes de la Patrulla Fronteriza no son las únicas autoridades que vigilan la frontera entre México y Estados Unidos. El año pasado, el Departamento de Defensa activó hasta 4,000 efectivos de la Guardia Nacional para ayudar con la seguridad fronteriza. El gobierno federal también utiliza una serie de otras medidas para hacer cumplir la seguridad, desde barreras físicas hasta aviones no tripulados.

La implementación de estas normativas corresponde en gran parte al Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) mediante una combinación de reglamentos, memorandos de política pública y cambios operacionales. El objetivo es aplicar la ley de inmigración de la nación de manera efectiva, eficiente y conforme a la legalidad, según afirman los funcionarios de la agencia migratoria.

Ciertamente, este problema que ocurre en el muro ocasiona otras situaciones que pueden culminar en agresiones a las personas, detenciones con violencia, deportaciones rápidas y violaciones a los Derechos humanos, situación que compete e involucra a la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos, así como otros organismos multilaterales.

¿Sabrán ellos lo que pasa?