Venezuela no ha dejado de ser noticia en las últimas semanas, y cada vez que se escribe una crónica o reseña, nace otra donde la historia se complica y las implicaciones aumentan.

El conflicto nunca ha sido fácil de describir, y en distintos medios se pretende simplificar la historia ateniéndose a la ideología de una agenda periodística donde se habla de la realidad en blanco y negro, ignorando las capas de grises que subyacen en el día a día de las personas afectadas por la crisis y quienes toman las decisiones importantes.

Entre estas decisiones está la posibilidad de una intervención americana en territorio venezolano. Quienes están de acuerdo, llaman a una acción “rápida y desmedida” en contra de Nicolás Maduro para poner fin a la crisis de Venezuela de una vez por todas. De igual forma, quienes respaldan la idea de una intervención tildan las medidas tomadas por la comunidad internacional de “pasivas y sin un impacto real en la problemática”; no obstante, lo que muchas personas ignoran es precisamente lo que no mencionan las noticias: las causas, acciones y consecuencias reales más allá de un simple disparo del gatillo.

El pasado 27 de enero, el Parlamento Europeo reconoció a Guaidó como presidente de Venezuela, declaración a la que se han unido distintos países de la UE como Alemania, Francia, Dinamarca, Lituania, Letonia y España, así como territorios fuera de Europa que incluyen a Canadá, Perú y Colombia.

Una manifestación masiva se tomó las calles de España el 2 de febrero para mostrar apoyo colectivo a Juan Guaidó, exigir su reconocimiento como presidente interino por parte del jefe de Gobierno español, Pedro Sánchez, y exigir el fin de la era Maduro. Foto CC PP Comunidad de Madrid

También se aprobaron nuevas sanciones a los miembros de la élite política venezolana que fallan a favor del gobierno oficialista, y se acordó que un grupo de contacto que se encargará de establecer una conexión directa entre la UE, Latinoamérica y el gobierno de Guaidó durante los próximos 90 días.

La política es una actividad lenta y tediosa, llena de marcos teóricos y negocios densos donde llevar a cabo un plan amerita tiempo, recursos y apoyo amplio entre todas las partes involucradas. El simple hecho de moverse entre los medios es arduo para quien ejerce cargos de poder, y asegurarse de que los planes se cumplan requiere un esfuerzo e inversión aún mayor.

En el contexto internacional, la situación de Venezuela ha “cambiado” tan rápidamente en las últimas 3 semanas que cuesta ir a la par, registrando todo lo que acontece después de 20 años de gobierno. Si hemos de crear metáforas, es como si los observadores solo pudiéramos comenzar a ver la serie en pleno final de temporada, donde las tensiones crecen, los arcos se desenlazan y se espera el final, sin tener noción clara siquiera de por qué estamos ahí en primera instancia. Lo único que parece claro es el principio del fin, la hecatombe que pone término a una era.