por R. Arosemena P.
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El presidente Trump está convencido de que el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) filtró un espía durante su campaña presidencial en 2016 para ayudar a su contrincante, la demócrata Hillary Clinton, a ganar las elecciones. Entre tanto, el fiscal Robert Mueller, que ha cumplido un año de investigaciones exhaustivas en torno a la campaña del presidente Trump y ha logrado presentar cargos penales contra más de 20 personas, empresas y ex asesores políticos, confía en su capacidad para demostrar que el presidente se alió con las altas esferas rusas para denigrar a Clinton y a los demócratas.

La propaganda difundida en redes, que se sospecha habría sido impulsada por la inteligencia del Kremlin para favorecer a Trump, es sin duda uno de los actos más bochornosos y sucios de todas las campañas presidenciales de la historia estadounidense. Los “trolls” se ensañaron contra Clinton y los demócratas publicando imágenes con comentarios comprometedores en torno a temas de interés general como el islam y los derechos de la comunidad LGBT. CNN también reportó la creación de un videojuego anti-Hillary Clinton por un servidor ruso semanas antes de las elecciones, el cual intentaron viralizar, aunque sin éxito.

Los rusos habrían creado perfiles falsos en Facebook y Twitter para influir en los votantes

Las investigaciones conducidas por Mueller sugieren que las redes sociales fueron un elemento clave para el triunfo del presidente Trump, y que los rusos habrían creado perfiles falsos para influir en la opinión pública en contra de los demócratas.

Un evento dirigido a la comunidad musulmana y a los defensores de los musulmanes estadounidenses sugiere una asociación beneficiosa con Hillary Clinton. El texto dice: “Ha llegado el momento de entender una simple cosa: nosotros, los estadounidenses musulmanes, somos igual de estadounidenses”. El anuncio pertenece a una página creada por los rusos para sabotear la imagen de la ex candidata presidencial.

Páginas de Facebook e Instagram en torno a temas raciales y religiosos fueron utilizadas con el fin de desinformar a los votantes, comentarios de cuentas falsas a favor de Donald Trump y la difusión de supuestas investigaciones por fraude electoral en las primarias demócratas en Carolina del Norte fueron parte de un engranaje con largos tentáculos que el fiscal Mueller intenta rastrear, mientras el presidente insiste en llamarlo “la peor caza de brujas de la historia”.

La organización Internet Research Agency LLC, con sede en San Petersburgo y financiada por alguien cercano al presidente Putin fue identificada por Mueller como base de control de una “guerra informática contra los Estados Unidos, a través de identidades ficticias y otros medios”. El fin de todo esto, coinciden los demócratas, era sembrar el caos en el sistema político estadounidense durante las elecciones del 2016, manchar la reputación de la ex candidata Hillary Clinton y mover la balanza a favor del presidente Trump.

“Felicitaciones a América, ahora estamos en el segundo año de la caza de brujas más grande en la historia de Estados Unidos … y todavía no hay colusión ni obstrucción. ¡La única Colusión fue la realizada por los Demócratas que no pudieron ganar una Elección a pesar de gastar mucho más dinero!”, escribió Trump en su cuenta de Twitter el pasado 17 de mayo, a pesar de los cargos presentados contra figuras importantes de su campaña presidencial y su ex asesor de seguridad nacional.

El fiscal Robert S. Mueller, quien fue, también, director del FBI entre 2001 y 2013. Imagen Dominio Público FBI

“Spygate”, como ha llamado Trump al proceso, tiene a los demócratas ansiosos ante la posibilidad de que Mueller consiga citar al presidente de los Estados Unidos para interrogarlo, en especial cuando no hay evidencia que respalde las acusaciones de Trump contra el FBI. “Nada de lo que escuchamos hoy ha cambiado nuestra opinión de que no hay evidencia que apoye ninguna acusación de que el FBI o cualquier agencia de inteligencia haya colocado un espía en la campaña de Trump o haya fallado en seguir los procedimientos y protocolos apropiados”, dijo Adam Schiff el 24 de mayo, miembro demócrata de la Cámara de Representantes y del Comité de Inteligencia.

El ex director del FBI, James Comey, dijo a Reuters que la agencia no puede competir con el poder de viralización de la propaganda extranjera, y que las redes sociales deberían asumir la responsabilidad por el mal uso y las campañas publicitarias difamatorias.

El FBI no debería involucrarse en la lucha contra la propaganda, opina Comey, ya que es una “institución reglamentada” con políticas estrictas para el ejercicio apropiado del poder.