Todos tenemos opiniones diversas sobre un mismo tema, algunas personas manejan ideas mejor estructuradas que otras, pero, por lo general, podemos decretar distintos puntos de vista en un ambiente familiar y coloquial sin ser atacados o señalados a cada momento.

Ahora, siendo el caso de una figura pública que toma decisiones que afectan e influyen en la vida de muchas personas – como el presidente de los Estados Unidos – es relevante poder justificar las declaraciones públicas con un basamento comparable y discutible a nivel general, ya sea este de origen científico, literario o filosófico.

Las palabras que emplean las figuras públicas deben ser medidas y planificadas constantemente para no dejar de tener vigencia en el marco general del discurso mediático.

El martes 8 de enero, el presidente Trump emitió un decreto desde la Oficina Oval en relación con los inmigrantes y la importancia de construir el muro fronterizo de una vez por todas.

El presidente usó frases como: “Nuestra frontera del Sur es una tubería para vastas cantidades de drogas ilegales”, asumiendo, una vez más, que los inmigrantes ilegales tienden a ser criminales e incluso homicidas, poniendo en riesgo la seguridad pública y la integridad del pueblo estadounidense.

La publicación Político hizo una lista de cada declaración hecha por el presidente y evaluó sirviéndose de datos y estudios la certeza y veracidad de hipotética “crisis nacional de inmigración”. El artículo, escrito por Ted Hesson, contradice la teoría de Trump, que culpa anticipadamente a los inmigrantes ilegales de la muerte de cientos de norteamericanos por el consumo de heroína:

“Cada semana, 300 de nuestros ciudadanos son asesinados solo por la heroína, de la cual el 90% ingresa por nuestra frontera sur. Más estadounidenses morirán por consumo de drogas este año que los que murieron en toda la guerra de Vietnam”, escribió el presidente. 

El análisis de Hesson, basado en estadísticas oficiales y periodismo de investigación, difiere:

“La noción de que el número de cruces fronterizos ilegales representa una ‘crisis’ no es cierta. El número de personas capturadas cruzando la frontera (la métrica estándar para determinar el volumen de cruces ilegales en general) se mantiene por debajo de los niveles anuales que vimos durante la presidencia de  Barack Obama, y muy por debajo de los altos niveles que vimos durante los años 90 y principios de los 2000. La Patrulla Fronteriza arrestó a 396,579 personas en la frontera de EE.UU. y México en el año fiscal 2018. La agencia arrestó a un promedio de 400,751 personas por año durante la década anterior”.

El número de inmigrantes ilegales que cruza la frontera anualmente no es lo único sobre lo que el presidente Trump especula erróneamente. Su discurso del martes incluyó serias acusaciones en contra de los inmigrantes, a quienes tildó de “asesinos” responsables de la muerte de miles de estadounidenses a lo largo de los años.

Una vez más, los datos indican que el presidente se equivoca, y que los inmigrantes ilegales tienden a ser encarcelados en igual o menor medida que los estadounidenses por nacimiento. 

Caricatura CC DonkeyHotey

El presidente quiso lavarse las manos evadiendo la “promesa rota” de su campaña: que México pagaría por el muro, e intentó dar algo de aliento a su monólogo “ensuciando” al senador Schumer, quien jamás votó por la construcción de un muro fronterizo (salvo en la imaginación de Trump), sino a favor de la construcción de aproximadamente 700 millas de cerca perimetrada a lo largo de la frontera suroeste. 

En realidad, a casi nadie les gusta ser corregido en público. Admitir que nos equivocamos y erramos es algo que puede ir en contra de nuestro ego, de nuestras convicciones y de nuestra imagen pública.

Aun así, todos somos humanos, y reconocer que no siempre estamos en lo correcto es mejor que seguir la corriente. Aunque, cuando el despistado es Donald Trump, quizás sería conveniente delegar los discursos a alguien más.