El pasado domingo 24 de febrero, los ciudadanos cubanos fueron a las urnas para votar en el Referéndum por la reforma a la Constitución. El país no vivía un proceso similar desde 1976, año en que los cubanos votaron la actual constitución, un texto redactado en tiempos de la Guerra Fría y que respaldaba el poder del fallecido líder de la revolución cubana y presidente del país, Fidel Castro.

El pasado domingo, los colegios electorales se abrieron muy temprano, la votación transcurrió sin mayores problemas y contó con un alto nivel de participación, según informó la Comisión Electoral Nacional. El 86,85% de las boletas fueron a favor de la propuesta del gobierno, mientras que el 9% (706.400) votó para rechazarla y el 4,1% restante emitió votos en blanco o nulos.

Del total del padrón (9.292.277), el 84,4%, ejerció el derecho al voto, mientras el resto no acudió a las mesas electorales. Votaron por el “Sí” un total de 6.816.169 cubanos, lo que representa el 73.31 % de los electores.

La nueva constitución trae como hecho inédito una amplia polémica en redes sociales, algo atípico en un país con escaso acceso a Internet. Incluso se vieron protestas en las calles que fueron reprimidas por la policía, pronunciamientos de artistas y hasta huelgas de hambre.

A pesar de la inconformidad de un sector de la población, el gobierno ha logrado anular casi de forma íntegra la disidencia.

Aunque desde agosto del año 2018 fue permitida la participación electoral de los cubanos en el exterior para decidir los cambios que deseaban ver en la constitución, no se permitió el voto de los residentes en el extranjero, lo cual generó malestar y despertó sospecha en algunos. Los hechos acontecidos hacen inevitable que el mundo coloque su mirada en esta reforma, que llega en momentos cruciales para la región latinoamericana por la crisis en Venezuela, uno de los principales aliados de Cuba.

¿Qué propone la nueva constitución?

La nueva Carta Magna reconoce la propiedad privada, después de cinco décadas, promueve una moderada apertura al mercado y la inversión extranjera, reconoce nuevamente la figura del primer ministro y, después de 59 años de dinastía Castro, limita a dos periodos los mandatos presidenciales.

De acuerdo con expertos consultados previamente por BBC Mundo y otros medios críticos, así como analistas internacionales, se puede entrever el mérito de la nueva constitución: formalizar algunas de las reformas iniciadas años atrás por el ex presidente Raúl Castro tras la enfermedad de su hermano Fidel (un mandato que, en todo caso, no habría sido válido según lo que establece la Carta Magna vigente).

Entre otros cambios, destaca un mayor reconocimiento de los derechos fundamentales, incluidos algunos muy novedosos en el contexto cubano, como el derecho a la información y el acceso a datos personales, el debido proceso, la tutela judicial efectiva y varias tipologías de familias.

Incluso en el borrador de la nueva constitución de Cuba se evidenciaron cambios para abrir las puertas a la posibilidad de legalizar en la isla el matrimonio homosexual, pero la propuesta quedó fuera en su versión definitiva.

¿Un cambio para que todo siga igual?

A pesar de todos los moderados cambios que trae consigo este nuevo texto, también reconoce al Partido Comunista (PCC) como “único, martiano, fidelista, marxista y leninista (…) La fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

No reconoce tampoco la libertad de asociación ni de ideología y no se reconocen los derechos comunicativos, la protección animal ni la existencia de la sociedad civil.

El presidente Díaz Canel representa una continuidad moderada de la tradición de los hermanos Castro, recordemos que fue justamente Raúl Castro quién lo preparó durante años para ser sucesor y mantener viva la revolución. Por tal motivo, más allá de los cambios que pueda introducir la nueva constitución, el referendo es también un termómetro sobre el respaldo ciudadano al gobierno liderado por Díaz Canel, quien sustituyó a Raúl Castro en abril de 2018.

El presidente, Miguel Díaz-Canel, ha publicado en su cuenta de Twitter. “Siento inmenso orgullo de ser parte de nuestro heroico, valiente y firme pueblo. Un pueblo así merece siempre la victoria. Qué tremendo homenaje a los padres de la nación, a Martí, Fidel y Raúl. Vencimos y vamos por más”.

Sin embargo, Díaz-Canel tendrá que acelerar para tratar de sacar al país de su perpetua situación de carestía y de sus casi nulos índices de crecimiento y romper algunos esquemas anclados por el status quo cubano para generar progreso, potencial económico y educativo, y que esto se refleje en la calidad de vida y la sustentabilidad de la nación.