por R. Arosemena P.
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Luego del escándalo internacional desatado por la exclusiva de Reuters donde un allegado al gobierno aseguraba que la administración de Trump ha estado separando niños inmigrantes de sus padres en la frontera, el presidente decidió ceder a la firma de una orden ejecutiva que, en teoría, pone fin a la práctica.

“En teoría” porque, a pesar de las protestas de la comunidad latina, estadounidense y global en contra de estos horribles métodos de coacción, el lenguaje ambiguo empleado en la orden podría ser la clave para seguir separando familias bajo ciertas circunstancias, entre ellas, en caso de que la detención en compañía de un padre o madre “suponga un riesgo para el bienestar de los niños” o cuando la unidad familiar no sea “apropiada y consistente con la ley y los recursos disponibles”.

Ante las palabras escogidas y firmadas por el presidente Trump para garantizar que las familias de inmigrantes permanezcan juntas, muchos latinos han reaccionado con escepticismo e indignación al ver cómo la administración actual pretende cubrir el sol con un dedo emitiendo un edicto que no repara en absoluto las heridas emocionales causadas por esta ola de violaciones a los derechos humanos y procedimientos anticonstitucionales.

La Asociación Americana de Psicología (APA) publicó un comunicado donde manifiesta su preocupación por los más de 2,300 niños que ya habían sido separados de sus padres antes de la orden ejecutiva del gobierno y se encuentran actualmente en refugios, niños que “han sido innecesariamente traumatizados” y que la APA urge al gobierno reunir de nuevo con sus familias lo más pronto posible.

Minneapolis, Minnesota – 26 de abril de 2010. Una coalición de organizaciones comunitarias realizó una protesta contra la nueva ley SB 1070 de Arizona que otorga a las autoridades legales más poder para exigir pruebas de ciudadanía y detener a los sospechosos de ser extranjeros ilegales. Imagen CC Fibonacci Blue

“Décadas de investigación psicológica demuestra que los niños separados de sus padres pueden sufrir una grave angustia psicológica, lo que resulta en ansiedad, pérdida de apetito, trastornos del sueño, abstinencia, comportamiento agresivo y disminución de los logros educativos. Mientras más tiempo estén separados el padre y el niño, mayores serán los síntomas de ansiedad y depresión”, asegura el documento publicado el pasado 20 de junio.

La revista Scientific American se manifestó al respecto publicando un artículo que subraya la inimaginable magnitud del estrés y trauma al que han sido expuestos los niños inmigrantes en la frontera, además de las experiencias traumáticas que pudieron haber vivido en sus países de origen y en el largo viaje hasta el paso fronterizo:

“El viaje en sí mismo significa renunciar a toda la estabilidad en su vida: su hogar, escuela, amigos, familia, comunidad y cultura, todo”, dijo a la revista Alan Shapiro, profesor asistente clínico en pediatría de la Escuela de Medicina Albert Einstein.

Trump y su batalla contra las “historias de tristeza y dolor”

En las redes, los usuarios han hecho una cruzada en vano para recordar al presidente de los Estados Unidos la existencia de la Quinta Enmienda, que establece que no puede privarse a una persona de su vida, libertad o propiedad sin el debido proceso legal, pero Trump insiste en que el país necesita “fuertes políticas migratorias”, y que incluso México las tiene.

“El 80% de las exportaciones de México vienen a los Estados Unidos. Ellos confían totalmente en nosotros, lo cual está bien para mí. Ellos sí que tienen Leyes Migratorias muy, muy duras. Los Estados Unidos ha tenido Leyes Migratorias patéticamente débiles e inefectivas que los Demócratas se rehusaron a ayudarnos a mejorar…”, escribió el presidente el 22 de junio en su cuenta de Twitter.

Las palabras de Trump son siempre claras y precisas, quizás demasiado. La firma de la orden ejecutiva que mantiene a las familias de inmigrantes unidas en detención es una forma de mitigar el odio público y las críticas internacionales contra su gobierno, y no una señal de tener intenciones de dar su brazo a torcer.

En relación con la dureza y Cero Tolerancia de su política migratoria, Trump se mantiene firme y asegura que “no podemos permitir que nuestro país sea invadido por inmigrantes ilegales mientras los Demócratas cuentan falsas historias de tristeza y dolor”, una supuesta artimaña para sacar provecho en las elecciones. Mientras tanto, el mundo entero protesta fuera y dentro de las redes: “¡(Donald Trump) No Es Mi Presidente! ¡Hillary Es Mi Presidenta!”, escribió una usuaria.