por R. Arosemena P.
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La erupción del Volcán de Fuego en Guatemala el pasado 3 de junio ha dejado a cientos de personas sin hogar mientras viven la peor pesadilla de sus vidas: no saber si sus amigos y familiares aún están vivos o si son parte de las más de 100 víctimas que murieron quemadas por la lava, bajo los escombros o a causa de los gases tóxicos y las cenizas.

Aún hay cerca de 200 personas reportadas como desaparecidas en la zona afectada por la erupción, que aseguran los residentes, no fue advertida por las autoridades a tiempo. Oficiales del gobierno guatemalteco del presidente Jimmy Morales han admitido que problemas en las comunicaciones entre una agencia de desastres naturales y los vulcanólogos impidieron que las evacuaciones se dieran con la suficiente rapidez para evitar el alto número de muertes.

De acuerdo con Pedro Morales, un técnico de campo de la agencia de desastres de Guatemala, los escombros se movían a velocidades de hasta 190 millas por hora (300 kilómetros por hora), lo que hizo imposible alertar a los residentes del pueblo antes de que el fuego consumiera sus casas. Sin embargo, Reuters informa que no sólo la visibilidad impidió a las personas reaccionar a tiempo, también las autoridades en la capital de Guatemala “fracasaron a la hora de entender la magnitud de la erupción”, lo que significa que la alerta de evacuación no fue activada en el momento indicado.

Víctimas y voces solidarias exigen la dimisión del presidente Morales

Luego del siniestro, que ha sido la erupción más violenta en los últimos 40 años, miles de personas han salido a las calles para exigir la renuncia del presidente Morales por su “pésima gestión” tanto para auxiliar a los sobrevivientes como para evitar la pérdida de más de 100 vidas.

La ineficacia al momento de activar la alerta de evacuación implica que las personas fueron dejadas a su suerte mientras flujos de lava y materia volcánica se acercaban a sus casas. Los expertos vulcanólogos explican que, a diferencia de las explosiones, los flujos piroclásticos que segregan los volcanes son silenciosos, de modo que, para las personas que estaban dentro de sus hogares o distraídas con los quehaceres diarios, fue imposible prever el peligro sin la activación de la alerta de evacuación.

El vulcanólogo Gustavo Chigna, del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala dijo a BBC Mundo que su oficina alertó del riesgo de una posible erupción a las 6:00 a.m. del 3 de junio, sin embargo, las autoridades no tomaron las medidas necesarias hasta que la erupción estuvo en proceso.

La agencia del gobierno guatemalteco encargada de prevenir a la ciudadanía ante posibles desastres naturales (CONRED) dijo a BBC que la decisión fue decretar la misma alerta que se utiliza durante las lluvias, ya que el informe emitido por el equipo de Chigna indicaba valorar la alerta que se considerara oportuna. “Lo que consideramos era una alerta amarilla, porque abarca ese monitoreo en general y era ese el requerimiento”, dijo un representante a los medios.

La oposición del presidente Morales considera la ineptitud del gobierno motivo suficiente para presentar cargos penales y exigir renuncias.

Sobrevivientes siguen buscando, aunque el servicio de rescate fue suspendido

La CONRED anunció el 7 de junio la suspensión de las tareas de rescate en la zona afectada por la erupción del Volcán de Fuego debido a condiciones de riesgo; aún así, grupos de sobrevivientes y familiares continúan buscando a sus seres queridos con la esperanza de hallarlos bajo los escombros.

Se estima que 1,7 millones de personas han sido afectadas por la erupción del domingo pasado; hasta el sábado 9 de junio, el Instituto Nacional de Sismología reportó entre siete y nueve explosiones cada 60 minutos que podrían provocar la caída de ceniza en distintas comunidades del país durante las próximas horas. Además, no se descartan flujos piroclásticos considerando la inestabilidad que presenta el cono volcánico en el flanco noreste, donde se produjo la primera erupción.