por R. Arosemena P.
rita@elfaroweb.com

 

 

 

La entrevista del jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, a la radio pública NPR es una demostración de por qué debemos enseñar a nuestros hijos a pensar antes de hablar, en especial cuando se ostentan cargos de poder.

Lo que quizás fue, para Kelly, una respuesta racional y diplomática en relación con el tipo de personas que intenta cruzar la frontera de forma ilegal, ha desatado olas de inconformidad y sentimientos de indignación en la comunidad hispana, que desde luego, no se considera inferior o menos capaz de adaptarse a la “moderna sociedad estadounidense” por razones tan vagas como su procedencia rural, ni siquiera por su nivel educativo.

Sí, muchos latinos somos campesinos, señor Kelly, hijos o nietos de campesinos. Muchos de nosotros aún teníamos que labrar la tierra para subsistir en nuestros países de origen cuando usted o sus padres ya gozaban de un estilo de vida mucho más cómodo y a la vanguardia de los sistemas modernos a los que hace referencia (lo que sea que eso signifique).

Somos de procedencia rural, pero no “abrumadoramente rural”, y poseemos habilidades que seguramente le sorprenderían si se tomara el tiempo de conocernos.

La realidad social en nuestros países de origen impide a muchos niños y jóvenes culminar sus estudios, al igual que miles de inmigrantes europeos que fundaron Norteamérica hace más de quinientos años, mucho antes de que usted naciera.

Asumir el alcance de las capacidades y destrezas de un individuo con base en su nacionalidad o nivel educativo es un riesgo, señor Kelly, y no creo que sepa lo equivocado que está al decir que la mayoría de nosotros no somos capaces de integrarnos bien en una cultura distinta, que no podemos aprender el idioma, que no tenemos las habilidades suficientes para adaptarnos a los cambios.

Aunque sus palabras fueron claramente dirigidas a los inmigrantes ilegales, las características que usted les atribuye son exactamente las mismas que poseíamos muchos cuando ingresamos legalmente a este país en búsqueda de una mejor calidad de vida; quizás esto le ayude a comprender la magnitud de sus palabras, y lo desconcertante que es escuchar a un representante del gobierno sacar conclusiones como estas con tanta ligereza en una nación donde los latinos han impulsado el desarrollo económico en los últimos años más que cualquier otro grupo demográfico.

Piense en las figuras políticas y empresarios de origen latino que contribuyen al sistema legal y a la economía de este país, y que tal vez llegaron a los Estados Unidos hace cinco, diez o veinte años sin mucho más que un morral con poca ropa y la voluntad de salir adelante. Piense en quiénes son hoy en día, señor Kelly, a pesar de no dominar perfectamente el idioma a su llegada, y provenir de familias humildes, rurales.

Quizás llegue a conclusiones más certeras con un poco más de reflexión.