“Si no podemos poner fin a nuestras diferencias ahora, al menos podemos ayudar a que el mundo sea seguro para la diversidad. Porque, en el análisis final, nuestro vínculo común más básico es que todos habitamos este pequeño planeta. Todos respiramos el mismo aire. Todos apreciamos el futuro de nuestros hijos. Y todos somos mortales”
[J. F. Kennedy, Discurso de graduación en American University, 10 de junio de 1963]

En la rueda de prensa del pasado 6 de enero, el presidente Donald Trump, luego de que el gobierno estuviera en shutdown por tercera semana consecutiva, comunicó que estaría dispuesto a declarar un estado de crisis dentro de la Casa Blanca con tal de saltar por encima de la aprobación del Congreso recién juramentado, luego de que fuese rechazada – nuevamente – la financiación del muro fronterizo entre México y los Estados Unidos. 

No ha pasado desapercibida, desde el primer día que Trump la hiciera pública durante su campaña, la posibilidad de construir un muro en la frontera para evitar la inmigración ilegal. El proyecto, que se concibió como ficción en la cabeza de un político, ha ido convirtiéndose en eje central y focal del discurso en la Casa Blanca, sobre todo por los incidentes fronterizos con la caravana migratoria y la violenta respuesta de los cuerpos de seguridad del Estado.

“Llegar tan lejos como querer forzar esta medida (ya rechazada por el público general) y llevándose por delante a 800.000 personas que dependen de un salario público con tres semanas sin recibir paga, o suspender los planes y actividades federales como los Food Stamps, de los cuales mucha gente depende, es jugar en la delgada línea de los límites de nuestro sistema democrático y pasar por encima de representantes públicos que fueron electos y actúan bajo la voluntad de la nación”.

Joven protesta en las calles de Londres contra la victoria del Presidente Trump. En la pancarta se lee: “No me gusta la nueva apariencia de Hitler”. Foto: Alisdare Hickson

No hay mejor oportunidad para demostrar una vía alternativa que evidenciando la voluntad de familias, amigos, vecinos y ciudadanos para afrontar los contratiempos, discriminación y política de odio difundida con base en intereses egoístas. Luchar en pos de un futuro próspero y sustentable para nosotros y nuestros hijos.

Si ha habido algún momento en los últimos años para actuar, ya es hora de apropiarnos de un rol estelar para todos.