por R. Arosemena P.
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Las bebidas azucaradas con un alto contenido de alcohol, llamadas en inglés supersized alcopops, han estado en el ojo de la tormenta desde hace un par de años, cuando grupos prohibicionistas pidieron a la FDA su retiro del mercado. Ahora, la Asociación Alcohol Justice, antes conocida como el Instituto Marín para la Prevención de Problemas de Alcohol y Otras Drogas, mantiene una campaña activa contra los alcopops, bebidas alcohólicas dulces, a menudo con sabores frutales, que se han vuelto populares entre los jóvenes por seguir un concepto muy parecido a los energizantes.

La campaña Alcopop-Free Zone busca prohibir por completo la venta de alcopops, que — en muchos casos — contienen hasta un 12% de alcohol.

“La juventud está subestimando los efectos dañinos de las alcopops”

Alcohol Justice no es la única organización que ha suministrado el gobierno razones de peso para establecer una regulación a estas bebidas. Un nuevo estudio publicado en la revista Alcoholism: Clinical and Experimental Research, muestra evidencia de los efectos negativos que el consumo de alcopops puede estar causando en los jóvenes.

Para empezar, la evidencia sugiere que los consumidores de alcopops (un gran porcentaje de ellos, adolescentes y universitarios), no consideran que estas bebidas sean capaces de generar un alto impacto en su organismo, de modo que subestiman el riesgo de conducir luego de haber bebido alcopops. Además, subestiman los niveles de intoxicación que estas bebidas pueden producir en sus cuerpos.

Los investigadores coinciden en que la venta de alcopops representa un peligro único para la juventud, que no está “recibiendo el mensaje”.

A nivel federal, la mayoría de estados clasifica estos productos como cervezas, lo que generalmente representa una menor tasa de impuestos y una amplia disponibilidad en tiendas y supermercados. Los jóvenes pueden adquirir estas bebidas de forma sencilla a un bajo costo, lo que mantiene a sus críticos y a la comunidad de padres de familia muy angustiados considerando que el consumo excesivo de alcohol es responsable de 4,300 muertes cada año en menores de 21 años.

La muestra del estudio incluyó 309 estudiantes de pregrado. Treinta y dos secciones de un curso de inglés universitario se asignaron al azar a una de dos condiciones de encuesta, basadas en el consumo hipotético de alcopops gigantes o cerveza de volumen líquido comparable. A los estudiantes se les proporcionó una lata vacía de una de las dos bebidas para ayudarlos a responder las preguntas de la encuesta. Las concentraciones de alcohol en sangre calculadas por ecuación (BAC) basadas en el peso corporal y el sexo se compararon con los BAC auto estimados de los estudiantes por el consumo de una, dos y tres latas de la bebida que se les proporcionó.

Los hallazgos indican claramente que los estudiantes asignados al azar al grupo de alcopops gigantes subestimaron en gran medida su BAC, mientras que los estudiantes asignados al azar al grupo de cerveza lo sobreestimaron. Cuando se les preguntó cuánto alcohol podían consumir antes de que fuera peligroso conducir, los estudiantes en el grupo alcopops presentaron siete veces más probabilidades de subestimar los efectos embriagantes de estas bebidas en comparación con los estudiantes en el grupo de consumo de cerveza.

“Se necesita con urgencia una revisión de etiquetas de advertencia en estos productos para identificar claramente la cantidad de bebidas estándar contenidas en una lata grande de alcopop. Además, se necesitan regulaciones para limitar el contenido de alcohol de los alcopops”, concluyeron los investigadores.