por R. Arosemena P.
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El suicidio del chef Anthony Bourdain, encontrado muerto en la habitación de un hotel en Francia el pasado 8 de junio, deja a sus seguidores tristes y perplejos ante la inesperada decisión de un hombre que parecía estar viviendo con serenidad el ocaso de su carrera.

Por desgracia, la muerte de Bourdain se suma a una larga lista de celebridades y personas comunes que han tomado la decisión de renunciar a sus vidas ante la mirada incrédula de sus allegados y seres queridos; los signos de la depresión y la ansiedad no siempre son evidentes, en una era donde nuestros hijos tienen fácil acceso a todo tipo de contenido, y donde el acoso ha dejado de ser estrictamente presencial para apoderarse también de las redes, es importante que los padres y familias sepan cómo brindar apoyo a sus hijos.

Una de las grandes preocupaciones de los psicólogos en lo que respecta a casos de depresión en niños y adolescentes latinos son las barreras culturales que, aún hoy, conducen a muchos miembros de la comunidad hispana a desestimar la importancia de la salud mental y emocional. Algo similar ocurrió en Japón, donde la depresión no fue reconocida como una enfermedad real hasta finales de la década de los 90.

Muchas familias latinas no creen en los síntomas de la depresión e interpretan la conducta de sus hijos como un intento por llamar la atención. Algunos padres evitan establecer una conversación seria y honesta con sus hijos en relación con sus sentimientos y angustias porque no lo consideran necesario. Sin embargo, para la Asociación Americana de Psicología (APA), la depresión adolescente es uno de los mayores problemas de salud pública, con datos que sugieren una prevalencia  en el 11% de los jóvenes.

El acoso escolar y cibernético, así como la discriminación étnica, son factores de riesgo claves asociados a la depresión y ansiedad en niños latinos. Las estadísticas indican que el acoso cibernético ha aumentado en cifras preocupantes en los últimos diez años (18% en 2007; 34% en 2016). Parte del problema está en el permisivismo y contenido ofensivo que propagan las redes, la ausencia de filtros de control parental y una comunicación débil entre padres e hijos, no obstante, asumiendo que la tecnología ha ganado demasiado terreno como para retroceder, los adultos deben educarse y estar preparados para asistir a los jóvenes. La mejor forma de hacer esto es a través del conocimiento.

Reconociendo los síntomas de la depresión

La Asociación Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos (MHA) advierte a los padres que, si bien es normal experimentar cambios de ánimo bruscos durante la adolescencia — entre ellos, sentimientos de nostalgia — los jóvenes necesitan sentir el apoyo constante de sus padres para entender que estos cambios emocionales y físicos son parte de la pubertad. Además, existe una línea muy delgada entre la melancolía hormonal de los adolescentes y la depresión, es esto lo que debe entender la comunidad latina.

Reconocer la depresión adolescente es muy importante tomando en cuenta que los índices han aumentado a escalas alarmantes. La MHA indica que uno de cada cinco adolescentes podría estar sufriendo depresión clínica en este momento, de acuerdo con datos de encuestas recientes.

La mejor forma de saber si nuestros hijos están experimentando un episodio depresivo es mediante la observación y análisis de conductas repetitivas durante las últimas dos semanas o más. Algunos de estos comportamientos incluyen un bajo rendimiento académico, el abandono de actividades extracurriculares, aficiones o salidas con amigos, sentimientos de tristeza y desesperanza repetitivos, falta de entusiasmo, energía o motivación, ira o irritabilidad, emocionalidad excesiva ante las críticas, incapacidad para sentirse plenamente satisfecho, problemas de autoestima, inseguridad, falta de concentración, distracción excesiva, desasosiego, problemas para dormir, abuso de sustancias, problemas con la autoridad, pensamientos o actos suicidas.

La promiscuidad sexual puede ser otra vía de escape para los adolescentes, de este modo, evaden pensamientos negativos y sentimientos de tristeza, pero pueden exponerse al contagio de enfermedades.

¿Qué hacer si mi hijo presenta síntomas de depresión?

Cada año, se reportan cerca de 5,000 suicidios de jóvenes entre los 15 y 24 años; estos números se han triplicado desde 1960, convirtiéndose en la tercera causa de muerte en adolescentes y la segunda causa de muerte en jóvenes universitarios.

La MHA recomienda a los padres que temen por la salud física y mental de sus hijos buscar ayuda profesional lo antes posible, ya que la depresión clínica en adolescentes puede requerir tanto tratamiento psicoterapéutico como medicación.

El compromiso más importante que pueden asumir los padres en momentos de dificultad para sus hijos es proveerles todas las herramientas y recursos necesarios para superar los obstáculos y convertirse en mejores personas.

No hay mejor momento para actuar que el ahora.