Seguramente te has preguntado cómo hacen los famosos para mantener figuras esbeltas y lucir radiantes en la alfombra roja. Estas son las dietas más famosas entre los famosos:

1. Ayuno intermitente

Figuras como Hugh Jackman, Beyoncé, Chris Hemsworth y la modelo Miranda Kerr utilizan esta dieta. El ayuno intermitente es un modelo de alimentación que va por ciclos, con periodos de ayuno y de comer. Realmente no está considerada una dieta, sino un programa de comidas que puede ser adaptado a los diferentes estilos de vida que tiene cada persona. Se basa en los tiempos entre comidas, no en las proporciones ni en los alimentos precisamente, aunque existen variaciones que incluyen algunas restricciones. 

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El método más popular es el 16:8, que consiste en comer durante 8 horas y ayunar las siguientes 16 horas. En pocas palabras, el periodo de ayuno normal incluye el sueño y unas horas más. 

Normalmente el cuerpo humano absorbe las comidas y realiza la digestión en un periodo de varias horas, por lo que es difícil que el organismo queme grasa durante ese procedimiento ya que el nivel de insulina es alto.

Después de terminada la digestión, las siguientes 12 horas no se está procesando ningún alimento, y luego de transcurrido este tiempo, entras en estado de ayuno. En esta fase el nivel de insulina es bajo, por lo que es más sencillo quemar grasa. Al mantenerse en ayunas, el cuerpo busca obtener energías de las reservas que se han creado. Como resultado, cuando comas, cualquier exceso se almacenará en forma de glucógeno en lugar de células grasas.

Aunque este es un programa donde el cuerpo no está siendo forzado, siempre es recomendable acudir a un médico antes de iniciarla. Es importante realizar bien el procedimiento, si no compensas el deficit calórico que produce el ayuno, puedes sufrir efectos secundarios como dolores de cabeza, mareos, dificultades para mantener la concentración, la alteración de otras enfermedades o de la absorción de medicamentos por el cuerpo.

2. Dieta Atkins

Esta dieta se basa en una alimentación muy reducida de hidratos de carbono que se reemplazan con una mayor ingesta de proteínas, lo que obliga al organismo a sintetizar gran cantidad de cuerpos cetónicos y a los riñones a realizar un filtrado extra. Entre los alimentos que están permitidos se encuentran las grasas animales, verduras, aceite de oliva o de coco, mantequilla, huevos y lácteos. 

El objetivo de la dieta Atkins es inducir el estado de cetosis a base de limitar los carbohidratos, obligando al organismo a quemar la grasa acumulada para obtener de ella la energía que necesita para funcionar correctamente. Esto hace que la pérdida de peso sea muy rápida.

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La dieta keto o cetogénica promueve la saciedad y ello facilita el logro de una alimentación pobre en calorías que acentúa la pérdida de peso como señala un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition.

Esta dieta se organiza en varias fases, donde la primera es la más estricta siendo permitido solo 20 gramos de carbohidratos al día. Luego, las fases van permitiendo algunos alimentos que elevan el número de hidratos de carbono de manera enlentecida. 

La dieta Atkins no es aconsejable para la salud, ya que no promueve buenos hábitos debido a la restricción de grupos enteros de alimentos. Además, los efectos secundarios pueden llegar a ser graves gracias a la sobrecarga de funcionamiento para el hígado, riñones y el temido efecto rebote. 

3. Dieta Macrobiótica

La cantante Madonna a sus 60 años sigue luciendo una figura fascinante. En esta dieta, los alimentos se clasifican en dos categorías: Yin y Yang. Tiene que existir un equilibrio entre los alimentos de los dos grupos para lograr el bienestar físico y mental. Los alimentos Yin son aquellos que se deben consumir, por ser naturales. Sin embargo, los alimentos Yang están prohibidos o se deben limitar al máximo: comidas saladas, las aves, carne roja, el café o los huevos.

La propuesta de eliminar procesados y ultraprocesados puede contribuir a reducir sustancias nocivas como harinas refinadas y azúcares añadidos, grasas trans, aceite de palma y sodio que en exceso pueden perjudicar la salud.

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Sin embargo, puede conducir hacia un estilo dietético restrictivo y deficitario en numerosos micronutrientes como, hierro, calcio, vitaminas A, D, C y B12 además de en proteínas, lo que conlleva graves consecuencias para la salud. Por ejemplo, la dieta macrobiótica podría ser causante de anemias nutricionales y con éstas, problemas más severos como retrasos en el crecimiento y desarrollo, mayor riesgo de sufrir infecciones y demás.

4. La zona

Jennifer Aniston es una fiel seguidora de esta dieta, y es que es una de las actrices de Hollywood que mejor se mantiene a pesar de sus 50 años de edad. Esta dieta no restringe el consumo de ningún alimento, sino de equilibrar las proporciones de comida para optimizar la respuesta hormonal. 

La división de alimentos es de 40/30/30, donde 40% son carbohidratos, 30% de proteínas y 30% de grasas. El nombre surge de considerar la salud óptima como el estado metabólico en que cuerpo y mente son más eficientes. Lugar que denomina la zona, o entrar en la zona adecuada para acelerar el metabolismo. De ahí que se experimente más energía y sea una dieta adecuada para el control de peso.

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Puesto que se trata de una dieta que equilibra los niveles de glucosa e insulina, es recomendada para diabéticos. Por las mismas razones, contribuye a disminuir la hinchazón o inflamación corporal.

Se recomienda también como dieta de control de peso, por la variedad de combinaciones que permite y porque al equilibrar los niveles hormonales se experimenta menos fatiga.

Además, contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico, mejora la piel, el cabello y las uñas y ayuda a eliminar radicales libres que contribuyen al envejecimiento. 

La desventaja de esta dieta puede ser lo complicado de dividir las porciones en las cantidades específicas, por lo que hay que prestar mucha atención al momento de servir los alimentos.

5. Dieta alcalina

Celebridades como Victoria Beckham, Gwyneth Paltrow y Kate Hudson han popularizado esta dieta. Esta se basa en la teoría de que las enfermedades se desarrollan en un medio ácido (es decir, con un pH bajo) y que, por lo tanto, para prevenirlas conviene “alcalinizar” nuestro organismo, o sea, aumentar su pH.

Cuando nuestro cuerpo descompone la comida que ingerimos, deja algunos restos o desechos que se suele llamar “ceniza”. Esta “ceniza” puede ser ácida o alcalina, dependiendo de la proteína, azufre o contenido mineral del alimento.

La dieta debe incluir un 80% o más de alimentos alcalinizantes y un 20% (o menos) de neutros o moderadamente acidificantes. Y se desaconseja consumir alimentos altamente acidificantes, como el pepino, espinacas, soja, brócoli, col, coliflor, limón, aguacate o remolacha. 

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El otro 20% son alimentos acidificantes pero en menor proporción, como garbanzos, judías rojas, melón, sandía o ciruela. Los alimentos desaconsejados son la carne roja, pescado, mariscos, huevos, quesos, grasa animal, chocolate y café. 

Los partidarios de la dieta alcalina afirman que al consumir más alimentos alcalinos, puedes evitar crear un entorno ácido en tu cuerpo. Sugieren que modificando tu dieta, puedes cambiar los niveles de pH en tu sangre y protegerte a ti mismo contra enfermedades.

Sin embargo, la realidad es que no puedes alterar de manera significativa el pH de tu sangre a través de lo que comes. Además, el pH no es único:

  • La piel tiene un pH natural de entre 4 y 6,5 que le permite hacer de barrera de protección.
  • Los valores normales del pH de la orina se sitúan entre 4,6 y 8, para limitar el crecimiento excesivo de microbios.
  • El pH del estómago oscila entre 1,35 y 3,5, muy ácido para poder digerir los alimentos, especialmente las proteínas.
  • Mientras que el margen de los límites del pH de la sangre es muy pequeño, entre 7,35 y 7,45.