Un terrible y trágico hecho causó conmoción hace doce días en la comunidad de Ibagué (Colombia), cuando un mujer, Jessy Paola Moreno Cruz de 32 años, se lanzó al vacío desde un puente con su hijo de 10 años, Nicolás. Además de problemas económicos, según una carta de despedida y por el relato de algunas personas de la comunidad, “había sufrido una ruptura amorosa”.  Hace algunos años en Brasil, una modelo y escritora de 36 años, Cebile Dorse, también se quitó la vida al lanzarse desde un séptimo piso por la muerte de su novio. “Con él muerto, me siento muerta. Prefiero irme con él. Mi fuerza ya no tiene sentido. Quiero encontrarlo”, dejó escrito en un Tweet.

Sentirse triste, frustrado y golpeado emocionalmente puede llevar a muchas personas a pensar que no vale la pena seguir viviendo. Para algunos, en especial los jóvenes, un conjunto de circunstancias de “alto impacto psicológico” sobrepasa sus capacidades para hacer frente el estrés o la pérdida de un ser querido, alterando por completo el equilibrio emocional.

Según registros médicos, el 90% de los casos de suicidio en España guarda relación con la preexistencia de algún trastorno mental que afecta el autocontrol y bienestar. Es decir, solo el 10% de las personas toma la decisión de suicidarse en pleno uso de sus facultades mentales.

El mejor método de prevención para el suicidio es acudir tempranamente a un psiquiatra o psicólogo clínico tan pronto se experimentan síntomas de depresión, trastornos de la personalidad, adicciones o indicios de esquizofrenia y paranoias, entre otros. Para los familiares y amistades de las personas afectadas por estos trastornos, se recomienda tener a mano una guía de consejos y recomendaciones útiles provenientes de una fuente confiable, especialmente cuando se trata de personas en riesgo estadístico de depresión o ideación/conducta suicida, a saber:

  • Adultos de edad avanzada (por salud, soledad, aislamiento…).
  • Quienes no tienen pareja sentimental.
  • Personas con alguna enfermedad física dolorosa.
  • Desempleados.
  • Quienes consumen sustancias tóxicas como alcohol o drogas.
  • Quienes perdieron recientemente un ser querido.

El psicólogo Fernando Blanco opina que “la vida se sostiene del interés”. Para Blanco, es un hecho que la mayoría de las personas justifican su vida en relación con otra, y al faltar esta, se pierde un sostén emocional y psicológico vital. En estos casos, la persona no procesa debidamente la pérdida del ser querido, y no logrando superar el duelo, toma la fatal decisión de quitarse la vida.

En las redes sociales y en medios periodísticos, estos suicidios son promovidos como si fueran productos del amor. Incluso se magnifica en películas, videos y canciones que se popularizan rápidamente. Pero las causas y razones están muy lejos de esa ‘realidad’. Por amor, familiares y amigos debemos estar atentos a las conductas de nuestros seres queridos.

Alguien podría pensar que el suicidio es el fin del sufrimiento personal, pero el dolor que deja es una huella imborrable y traumática para quienes le sobreviven. Es importante entender que estos trastornos indican claramente la necesidad de atención y ayuda que nos está pidiendo a gritos una persona.

Según datos de la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio, la tasa de suicidio ajustada por edad en 2017 fue de 14.0 por 100,000 personas, equivalente a un promedio de 129 suicidios por día.