Sabemos que la música influye en las personas. Cuando escuchamos una canción sobre una ruptura amorosa, nos sentimos nostálgicos; cuando escuchamos un ritmo alegre, sentimos ganas de levantarnos a bailar.

El reguetón es un género musical que poco a poco ha ido ganando terreno en la sociedad. Inició en los años ’70 en Panamá, se popularizó en Puerto Rico y luego se extendió a los Estados Unidos.

Desde que las estaciones de radio comenzaron a emitir este género de forma frecuente, ha sido foco de críticas debido a letras que hablan de violencia, drogas y el uso de la figura de la mujer como objeto sexual. Aún así, hablamos del ramo musical más escuchado a nivel mundial. En la plataforma Youtube, por ejemplo, el éxito “Despacito” de Luis Fonsi y Daddy Yankee tiene el récord de reproducciones con más de 4 mil millones de visitas.

Esto significa que el reguetón está conquistando el mundo al encontrarse en los primeros lugares de las listas de popularidad musical.

¿Qué sucede en nuestro cerebro al escuchar reguetón?

Según un reciente estudio de la Universidad de Helsinki (Finlandia) llevado a cabo por un grupo de estudiantes de postdoctorado del Cognitive Brain Research Unit (CBRU), el reguetón no estimula nuestra capacidad cognitiva ni nuestra inteligencia.

Gracias a las melodías pegadizas y las letras fáciles de aprender, nuestras neuronas llegan a un estado en el que no tienen que esforzarse para nada, a diferencia de la música clásica. De hecho, la investigación relaciona el reguetón con la falta de autoestima, el consumo de sustancias y la depresión, sobre todo en los jóvenes.

Aunque cada persona es un mundo, y su actividad y capacidad mental/neuronal también, la evidencia sugiere que los niños y adolescentes que escuchan reguetón podrían desarrollar a corto plazo trastornos psicológicos.

¿Cómo afecta el reguetón a nuestra sociedad?

Los oyentes de este género musical buscan probablemente satisfacer una necesidad sexual o de compañía. También es probable que las personas que escuchan reguetón traten de escapar de la realidad o de alguna situación problemática. Se trata de una búsqueda ligada a experimentar emociones que no son comunes en su vida cotidiana, reafirmar su personalidad y buscar una cierta seguridad, confianza y autoestima.

Por desgracia, a menudo el reguetón estimula precozmente a los jóvenes, los invita a percibir la sexualidad solo desde la genitalidad y desmerita la música como arte, pues no ofrece más que ritmos exaltados y fáciles de memorizar.  

Opiniones

Para algunos, el reguetón sí tiene una repercusión negativa, pero no debido al género en sí sino a la crisis de valores y educación en ciertos estratos de la sociedad (los más vulnerables, que son también los principales consumidores de reguetón). 

Man Wearing Earphones Near Man in Sunglasses | FT

No todas las personas en el mundo aprueban o simpatizan con el género, por el contrario, algunos consideran que las letras son “repugnantes” y “de mal gusto”. Carolina Gutiérrez, doctorado en Lingüística Hispánica, habla del tema en una entrevista para el diario El Colombiano y asegura que el reguetón refuerza la imagen de la mujer como «un animal salvaje que debe ser domesticado a toda costa, con azotes si es preciso; la libertina que hay que contener y poner en su lugar o la sumisa a la que le gusta dejarse someter».

Ernesto Estevez Rams, en su artículo para la revista digital La Joven en Cuba expone que «por años, hemos tenido la desafortunada práctica de hacernos de la vista gorda frente a la ofensiva misógina, consumista y discriminatoria si esta viene envuelta en una adecuada factura musical». E. Rams hace mención al éxito del reguetón y otros géneros musicales cercenadores, y asegura que esto es también consecuencia de nuestras propias carencias y realidades sociales y económicas. Es reflejo de nosotros mismos y, por lo tanto, con independencia de su componente de invasión cultural, de nuestras limitaciones.

Por otro lado, están quienes apoyan al reguetón y a sus oyentes. Gabriella Nava, en un artículo para Antes de Eva, explica que el reguetón es un género bailable y que el baile es una forma de expresión: «la moral ofendida con el reggaetón está llena de clasismo y racismo por todo lo que la historia de este género envuelve», asegura. 

Jenny Granado dijo en una entrevista para Chilango que la música es eso: música, y que existen muchos otros géneros musicales más misóginos que el reguetón.