Después de años de variación generalmente constante, la opinión en los E.E.U.U. sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo casi no han cambiado desde 2017. Hoy en día, la mayoría de los estadounidenses (61%) está a favor de que los homosexuales y las lesbianas se casen legalmente, mientras que el 31% se opone al matrimonio igualitario.

El matrimonio homosexual ha sido un tema controversial a nivel global. Desde el 2002, países como Holanda y Canadá han mostrado su aprobación y ya es posible que las parejas homosexuales se casen legalmente en más de 20 naciones. 

En América Latina, el primer país que se sumó a la legalización del matrimonio gay fue Argentina en el 2010; luego, Brasil y Uruguay en el 2013, seguidos de Colombia en el 2016. En México, solo está permitido en algunos lugares, mientras que en Chile, al igual que en Ecuador, está aprobada la unión civil entre parejas homosexuales.   

Two Women Looking at Black Smartphone | Rawpixel

La encuesta del Centro de Investigación Pew, realizada del 20 al 25 de marzo sobre una población de 1.503 adultos, encuentra que los republicanos y los demócratas siguen profundamente divididos sobre el matrimonio legal entre homosexuales, aunque el apoyo ha aumentado significativamente en ambos partidos durante los últimos 15 años.

El apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo también ha aumentado en casi todos los grupos demográficos en los últimos 15 años, incluso a través de generaciones y por afiliación religiosa. Entre los grupos religiosos, las mayorías de católicos (61%), los protestantes de línea blanca (66%) y los no afiliados religiosamente (79%) dicen que apoyan el matrimonio entre personas del mismo sexo. En contraste, solo el 29% de los protestantes evangélicos blancos favorecen el matrimonio entre personas del mismo sexo, mientras que aproximadamente el doble de ellos (63%) se oponen.

En el 2018, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dijo que los estados “deben reconocer y garantizar todos los derechos que se deriven de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo”, incluido el matrimonio.

La emisión de este criterio por parte de la CorteIDH no obliga a los países donde el matrimonio homosexual es ilegal que cambien sus leyes de inmediato, pero ahora las parejas homosexuales cuentan con un sustento legal para exigir que se cumplan sus derechos en una instancia legal internacional.

Los países de América Latina se caracterizan por altos niveles de violencia de género. Hay una mezcla que es explosiva entre sexismo y homofobia. Se necesita una educación que permita promover una concepción diferente del otro.

Hay que reconocer los avances que existen en las legislaciones de algunos países de la región como las sanciones a la discriminación y la aprobación del matrimonio igualitario, pero todavía hay mucho que hacer para que la comunidad LGBTI se perciba y sienta parte activa de la sociedad, sin importar el país.