La ciencia de datos toma un puesto más relevante e importante en el día a día de una comunidad digital más grande, más conectada y más variada.

Todos los días, somos expuestos a gráficas que suben y bajan, que cambian de color y que arrojan números variados sobre el discurso continuo en infinidad de temas y ejes. Y ahora más que nunca, se necesitan personas que puedan ver los números, interpretarlos, mostrarlos y connotar las intenciones y métodos usados para obtenerlos, porque la malversación ideológica de lo conocido puede ser peligrosa.

Muchas de las ideas que manejamos sobre el mundo y las personas se derivan del contenido que consideramos verdadero, correspondiente a la realidad y a lo que es moralmente bueno y malo.

No solo lo que creemos sino lo que hacemos viene fuertemente marcado por las cosas que pensamos son ciertas, sin embargo, hoy en día se le exige conocer de tantos temas al ciudadano promedio que sería imposible para una sola persona analizar todos y cada uno de los resultados publicados a diario en el emprendimiento social, que engloba la ciencia y la cultura. Esperar algo así es exorbitado considerando los deberes cotidianos que tiene una persona normal.

Ozan Safak

 

“Más de una concepción que promulga el odio y el desentendimiento llega a las masas sin ser revisada”

Por ello, conocer realmente y digerir los números es relevante, ya que los datos sirven como intermediarios entre dos cabezas distintas que comparan, debaten y admiran las conclusiones plurales de cada individuo.

Puede decirse que es peligroso no desarrollar un sentido crítico para analizar por qué un individuo u organización hace públicos unos resultados, o cómo los presenta y bajo qué esquemas, ya que más de una concepción que promulga el odio y el desentendimiento llega a las masas sin ser revisada, y las consecuencias son más de las que podemos contar.