por R. Arosemena P.
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El último lunes de mayo de cada año, el país se une en conjunto para la celebración del Día de los Caídos o Memory Day, una fecha de importancia federal que conmemora el valor humano, el patriotismo y el sacrificio.

Los soldados depositan banderas en las lápidas de sus compatriotas durante ceremonias a lo largo y ancho de los Estados Unidos, mientras que cientos de familiares asisten al cementerio a recordar a los suyos y brindarles homenaje. No todos comparten la misma opinión respecto a la guerra este día, pero sí el mismo sentir de reconocimiento y orgullo por quienes dieron su vida comprometidos por un ideal, y puede que sea esto lo único que debamos tener en cuenta durante el Día de los Caídos: el valor y trascendencia de los ideales, la valentía y los principios.

La historia del Día de los Caídos

El 5 de mayo de 1868, tres años después de que finalizara la Guerra Civil, la Unión de Veteranos estableció el Día de los Caídos como un momento para recordar y condecorar con flores las tumbas de los soldados fallecidos en la guerra. En un principio, el general John A. Logan, de la Gran Armada de la República, declaró el 30 de mayo como la ocasión idónea para la celebración del Día de los Caídos, quizás porque en esta fecha se estima el florecimiento de los campos en todo el país, aunque otras versiones afirman que Logan eligió este día porque notó que no era el aniversario de ninguna batalla en particular.

Durante el primer año de conmemoración del Día de los Caídos, la ceremonia fue realizada en el Cementerio Nacional Arlington, en presencia de soldados, veteranos, hijos y familiares de los caídos en combate. Arlington ha permanecido desde entonces como punto de encuentro principal por ser el cementerio militar más grande de los Estados Unidos.

Andrew Pons

Años después, en 1966, el presidente Lyndon B. Johnson proclamó oficialmente la celebración del Día de los Caídos o Memorial Day el 30 de mayo de cada año, como una oportunidad para homenajear a los soldados fallecidos en prestación de servicios, por su sacrificio “como parte de un legado ancestral, noble y desinteresado”. Dos años más tarde, en 1968, el congreso aprobó un acta que modificó las fechas de cuatro festivos nacionales, incluyendo el Día de los Caídos; a partir de 1971, los Estados Unidos conmemora a sus héroes el último lunes de mayo de cada año.

Sintiendo bajo el uniforme: una forma distinta de interpretar esta fecha

El Día de los Caídos no distingue entre hombres, mujeres, blancos, latinos o negros… Todo aquel que perdió la vida en servicio de la nación es reconocido como un héroe, sin importar su procedencia o el color de su piel. Los veteranos que rinden homenaje a sus compañeros besando sus lápidas son hombres de pocas palabras, pero todos coinciden en la importancia de entender el Día de los Caídos como una fecha conmemorativa, no a los soldados, sino a la humanidad.

Al hombre o mujer bajo el uniforme, a la piel desnuda, el sacrificio, las largas horas de entrenamiento y noches fuera de casa, lejos de sus hijos, esposas y maridos, padres, madres y hermanos.

Imagen CC0

A menudo, las personas interpretan el Día de los Caídos como una estratagema política, un bando partidario, una creencia personal. Aunque todo punto de vista es válido y respetable, la subjetividad desvía la mirada del tema principal: el reconocimiento, la condecoración y la gratitud. El sentir de un niño que crecerá sin padre, pero que estará orgulloso de visitar su lápida y encontrarla rodeado de amigos. Esto va más allá del patriotismo, del servicio militar, de las guerras, de los “buenos” y los “malos”…

Incluso quienes no tienen conexión alguna con el ejército, son bienvenidos durante este día a aprender un poco más sobre la vida de los caídos, sus miedos, sueños e ilusiones, leer sus historias o compartir tiempo con sus familias.

Finalmente, no se trata de enaltecer lo correcto o incorrecto, no se trata de política o vanidad. Tal y como vemos en la inscripción de la placa conmemorativa del cementerio Arlington, se trata de hombres que se unieron al ejército “en simple obediencia al deber que entendieron como tal”. Hombres que “lo sufrieron todo, lo sacrificaron todo, lo desafiaron todo, y murieron”.