A lo largo de la historia, han existido pocos filósofos como Frederich Nietzsche. Nacido en Alemania cuando aún era Reino de Prusia, filólogo con muchos trabajos en estética, fue uno de aquellos pensadores que reaccionaron a la época post-ilustración, donde el discurso científico estaba en su mayor fuerza histórica y los temas de la razón y la ética estaban tomando un eje central en las universidades y las sociedades europeas.

Duro con las palabras, Nietzsche reconoció una crisis generalizada de su época (algunos afirman que llega al mundo contemporáneo), donde sustituimos a Dios y la moral que forja las bases de nuestra sociedad por otros discursos frágiles, revelando las fracturas profundas en las narrativas de la moral, haciendo que el individuo promedio caiga en una espiral donde la vida y las cosas dejan de tener sentido propio. Las personas nos damos cuenta de esto, y parece no haber solución real al problema.

Así que el remedio es la construcción del Übermensch, o “Sobre Hombre”, en alemán (Súper Hombre, en español). Un individuo capaz de sobre ponerse a este estado de negación, el nihilismo que arroja al ser humano a una condición de decaimiento constante en la que busca sentido donde no lo hay.

“El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo”

– Friedrich Nietzsche

Emiliano Vittoriosi

El Übermensch puede superarse, ir más allá del bien y del mal, superar todo prejuicio moral y ético para crear su propio sistema. Para ser un Übermensch, la persona tiene que pasar por el nihilismo necesariamente, tiene que sufrir y endurecerse bajo la cruda realidad y la plenitud emocional del ser humano, entender la fragilidad de nuestros sistemas para crear nuevos sentidos. Y así es afrontada la realidad de la que emigra.

Una persona que decide partir de su tierra por necesidad o emprendimiento es alguien capaz de entender las debilidades propias del sitio del que partes y al que llegas. Es inevitable apreciar estas fracturas en una sociedad donde nos convertimos en parte de la minoría, donde se empieza de cero, donde podemos llegar a ser marginados y sectorizados antes que vivir los beneficios de la tierra prometida. Donde mirar al pasado trae una nostalgia engañosa; el presente, trae dolor o angustia, y el futuro es incierto.

Por ello, todos como emigrantes en nuevas tierras debemos estar dispuestos a expandir nuestros horizontes, construir con sangre, sudor y lágrimas lo que necesitábamos antes y lo que nos falta ahora. Las situaciones pueden ser duras, pero podemos ser más fuertes que ellas y afrontar la realidad que vivimos en pro de un mañana mejor, como el Übermensch. Como el Súper Hombre.